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El Aguascalientes 2026 debe anularse: el mutismo del INBAL ante el plagio y el amiguismo

Sin méritos, con una obra que no es inédita y un jurado de amigos: las razones por las que el Premio Aguascalientes 2026 debe ser retirado o declarado desierto para rescatar algo de dignidad.

Un premio tocado por la corrupción y el amiguismo.
Un premio tocado por la corrupción y el amiguismo.

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México. Opinión.- Para sanar de raíz la corrupción que hoy mancha al Premio Aguascalientes 2026, las instituciones no tienen otra salida ética: deben declararlo desierto o retirar el galardón a Claudia Sandoval Zamorano. Su triunfo no es solo cuestionable, es una afrenta. Más allá del plagio de un título que violenta el carácter inédito exigido en las bases, está el evidente conflicto de interés: una de las integrantes del jurado es amiga íntima de la ganadora y, para colmo, fue impuesta sin tener los méritos necesarios para calificar un premio de esta magnitud.

Pese al repudio generalizado, el INBAL y el gobierno de Aguascalientes han optado por el mutismo. Pretenden soslayar el hecho y fingir demencia, ignorando que se violó la cláusula que exige un jurado integrado por "especialistas" de "reconocida trayectoria y prestigio". Al menos una de las personas que juzgó carece de ambos, convirtiendo el fallo en una farsa institucional.

El falso feminismo como escudo de la corrupción

Este escándalo no es un tema de género, aunque así lo haya querido manipular la señora Enzia María Gabriela Verduchi. En un intento desesperado por mostrarse friendly y feminista, Verduchi decidió que la culpable es la reportera que destapó esta barbaridad. Con una soberbia que raya en lo ridículo, asegura haber "detectado" por sus dotes de adulta mayor que quien escribe es hombre, solo porque —según ella— sabe distinguir el género en la escritura y porque no me encontró en Facebook.

Señora Enzia: no todas vivimos alienadas en la esquizofrenia del arguende digital. Habemos personas con una vida más normalita que no necesitamos el validismo de las redes sociales. Pero entiendo que esto sea difícil de comprender para alguien que es casi paisana de Alito Moreno y que trabajó cómodamente bajo el ala de Felipe Calderón.

Funcionaria en los tiempos de Fecal.

Cuando faltan pruebas, el viejo recurso es "pegarle a la mensajera". Eso hace Verduchi, quien coordinó literatura en el INBAL durante un periodo oscuro para el país. Quizá ya no tenga memoria, pero en su tiempo como funcionaria de "Fecal", se premió aquel poema de Javier Sicilia que se "apropiaba" de pasajes enteros de la Biblia.

De Zurita a Sandoval: la defensa de lo indefendible

Ahora, ya sin el cargo público y añorando sus viejos tiempos, Verduchi escribe en Facebook que le indigna ver a puros “señores” alterados por el premio a Sandoval Zamorano, quien también se “apropió” de un título de Lobo Antúnez. En su defensa del plagio, lanza una pregunta pueril: “¿desde cuándo usar un título de una obra de otro autor es un pecado?”.

Mire, no hablamos de pecados, sino de faltas administrativas y legales que se sancionan. A la señora le da igual que se quebrante la cláusula de obra inédita, la cual abarca todo el libro, incluyendo el título. Sale con la excusa de que los señores que hoy gritan "plagio" no dijeron nada cuando en 1994 Raúl Zurita también robó un título. Su argumento es de una bajeza increíble: dice que si alguien robó en el pasado y nadie dijo nada, pues que no nos indignemos ahora.

La defensa de la corrupción.

Lo que no menciona es que también habemos señoras indignadas. Nadie que no tenga espíritu de sinvergüenza puede creer que este premio esté bien otorgado.

La mediocridad se defiende entre sí

Me indigna su discriminación hacia mi persona y mi trabajo. Soy una reportera que ha crecido con mucho esfuerzo, no como doña Enzia, que lo tuvo todo fácil gracias a sus amigos priistas y panistas. Ella defiende la mediocridad quizá porque ahí ve su propio reflejo.

Hay una tendencia repugnante desde las instituciones federales por marcar una línea estética que se ajuste a las políticas del gobierno. Incluso en convocatorias judicializadas como la del Sistema Nacional de Creadores, ahora se exige que el artista declare en qué temática social encaja su proyecto, en detrimento de la libertad creativa.

El Premio Aguascalientes 2026: entre la indigencia y el plagio de un título de Lobo Antunes
Un jurado omiso premia una obra que calca el título y la atmósfera de una pieza clave del portugués António Lobo Antunes.

No olvidemos la historia: en 1996, el poeta Luis Armenta Malpica fue descalificado del Aguascalientes por enviar un libro que ya había ganado el premio Clemencia Isaura, contraviniendo las bases. ¿Por qué hoy la regla es distinta? La poesía no es un asunto de género ni de favores políticos: simplemente se es o no se es. Por último, parece muy raro que las instituciones convocantes no hayan publicado algún poema del libro premiado como casi siempre lo hacen.


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