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Tecnofascismo: consolidación del medievo 2.0 | INFORME PENINSULAR

Elon Musk, Peter Thiel y Alex Karp: los nuevos generales de una guerra cognitiva. Eduardo Serna analiza el manifiesto que marca el fin de la ética tecnológica y el inicio de una era autoritaria digital.

Goya, pinturas negras de la Quinta del Sordo.

Tabla de contenido

Por: Eduardo Serna


Opinión.- La Tercera Guerra Mundial comenzó hace años. ¿Cómo empezó, cuándo y dónde? Es difícil señalar un único punto histórico. Ninguna contienda inició con el disparo de la primera bala, sino que fueron sucesos relacionados y secuenciales que ocurrieron en múltiples frentes, no todos armamentistas. Para efectos de estudio, se aborda como una secuencia lineal, pero nunca fue así; mientras Europa estaba en guerra, tuvieron lugar otros episodios simultáneos en el mundo, tanto bélicos como económicos y sociales. Históricamente, concebimos la guerra como un enfrentamiento armado. Sin embargo, desde finales de la Primera Guerra Mundial esto ha cambiado; se ha ido tejiendo una guerra cognitiva desde entonces, la cual actualmente se manifiesta con mayor fuerza y peligrosidad, dando paso a lo que señalo al inicio.

También en el ámbito socioeconómico, el conflicto se materializa mediante sanciones y embargos de potencias contra otros países, con el fin de preservar su hegemonía. Esto se denomina guerra híbrida: la disputa por el dominio no solo militar, sino también económico y cognitivo. Ha comenzado una era en la que la historia, para ser comprendida, deberá estudiarse de forma multidimensional; de lo contrario, obtendremos imágenes e información sesgada. Dentro de este marco multidimensional, el sistema necrocapitalista se ha desarrollado, y una de sus múltiples caras es la vertiente tecnológica.

Hace unos días, la empresa tecnológica multinacional Palantir difundió en redes sociales 22 puntos que conforman un manifiesto. En él se vislumbra con claridad la orientación ideológica hacia la cual se dirige el avance de la compañía durante el siglo XXI. En este documento no dejan nada a la imaginación ni a la interpretación. Existe una evidente postura fascista y sionista, según la cual solo unos pocos deben ostentar el poder y el resto debemos someternos a mecanismos de control.

Personajes del necrocapitalismo

En esta declaración se expresa el rechazo a la democracia, la negativa de la igualdad cultural y la oposición a los derechos humanos universales. Es pertinente recordar que hay indicios claros de estos sistemas ideológicos en personajes a la cabeza de las transnacionales de tecnología; ElonMusk y el ademán nazi en un evento público, no es de extrañar que la IA Grok desarrollada por sus empresas presente serios sesgos fascistas documentados. Palantir participa activamente en el genocidio en Gaza y en los sistemas de control fronterizo aportando tecnología de vigilancia que viola todas las leyes de protección de derechos humanos, viculando a la empresa y sus representantes al sionismo directamente.

Palantires una de las corporaciones más influyentes en el ámbito digital de Occidente, con contratos millonarios vinculados a la industria armamentista. En otra entrega de esta columna ya habíamos anticipado que ciertas fuerzas políticas, tecnológicas y económicas se estaban orientando precisamente hacia esto.

En los albores de la inteligencia artificial, los dueños, los oligarcas tecnofascistas se han destapado y podemos identificarlos con claridad: nombres como ElonMusk, Peter Thiel y Alex Karp se colocan el uniforme militar. Hace algunos años, esos personajes idolatrados por el necrocapitalismo y elevados como figuras pop de la tecnología saltaron al escenario como generadores de ideas disruptivas que supuestamente beneficiarían a la humanidad. La promesa de que la inteligencia artificial haría la vida más fácil se difundió ampliamente.

Ahora, la consolidación del tecnofascismo en nuestro tiempo es una realidad. En los últimos puntos del manifiesto, del 18 al 22, se aborda de manera explícita cómo estos personajes excéntricos, a los que nadie eligió,  de forma autoritaria califican las culturas con un maniqueísmo absoluto, declarando que algunas deben seguir evolucionando y otras deben desaparecer.

Cualquier pensamiento de aniquilación de un individuo, un colectivo o una cultura, esta relacionado al fascismo, y en los últimos años al sionismo, con diferencias ideológicas y culturales pero que en su aplicación derivan en el mismo resultado. Ahora que nuestras sociedades están infiltradas por la tecnología hasta en los rincones más íntimos, resulta alarmante que este panorama se nos presente.

Análisis Crítico del Manifiesto

Este manifiesto ha escalado de los foros tecnológicos a un debate geopolítico global, que lejos de ser una simple declaración corporativa, constituye una hoja de ruta política explícita que busca redefinir el propósito de la tecnología. Este análisis crítico desglosa sus puntos centrales, examina sus vínculos con el imperialismo tecnológico y evalúa los riesgos concretos que representa.

El documento presenta varias ideas centrales que, en conjunto, esbozan una visión autoritaria y de ruptura con los consensos democráticos contemporáneos.

Fin de la disuasión nuclear, comienzo de la era de armas IA: Plantea que la era atómica está terminando y será reemplazada por sistemas de disuasión basados en IA. No solo lo promueve, sino que afirma que su construcción es una cuestión de supervivencia occidental.

Descarte del debate ético: Busca eliminar cualquier obstáculo moral o regulatorio, presentando el desarrollo de tecnología militar como un deber patriótico para la élite tecnológica y calificando los cuestionamientos éticos como debates teatrales.

Adiós al poder blando, apuesta por el poder duro en software: Considera que el poder blando ha fracasado, siendo necesario un poder duro construido sobre software. No es solo una metáfora: Palantir vende sistemas operativos para el campo de batalla.

Jerarquía de culturas y rechazo al pluralismo: Sostiene abiertamente que algunas culturas han demostrado ser mediocres, regresivas y dañinas, abogando por resistir a un pluralismo vacío y hueco, lo que reproduce una lógica colonial donde el poderío militar define la validez cultural.

Menosprecio a la democracia liberal: La lógica trasciende los valores democráticos tradicionales; en su mundo, una corporación tecnológica y el estado de seguridad nacional son los actores clave, relegando a un segundo plano los controles democráticos.

Imperialismo de la Oligarquía Tecnológica

Palantir emerge como un caso emblemático de cómo una élite tecnológica busca capturar las funciones del Estado, fusionando el poder corporativo con el poder militar.

Matrimonio entre la élite tecnológica y el complejo militar industrial: Se aleja de la visión colaborativa tradicional, presentándose directamente como un aliado ideológico del poder militar estadounidense, con contratos multimillonarios para sus sistemas de software Maven y Gotham.

Supremacía occidental tecnoimperialista: Promueve activamente la remilitarización de Alemania y Japón para consolidar un bloque occidental agresivo, ampliando el mercado para sus armas de software.

Fusión de intereses corporativos y de Estado: Bajo la retórica de deuda moral, el manifiesto legitima convertir la capacidad letal del Estado en un nuevo y lucrativo mercado para las élites tecnológicas.

Riesgos para la Soberanía y los Derechos Humanos

El manifiesto no es solo ideología; sus ideas ya encuentran expresión en prácticas que suponen amenazas concretas.

Estado de vigilancia global y pérdida de soberanía digital: Países que adoptan sus sistemas vinculan su infraestructura de seguridad a una corporación extranjera. Los críticos señalan que esto puede constituir una forma de colonialismo de datos, erosionando la soberanía tecnológica de las naciones.

Policía predictiva y el fin de la presunción de inocencia: Palantir permite a las autoridades analizar datos sin orden judicial o sospecha fundada. Sus operaciones opacas en Alemania han sido calificadas de dragado masivo o barrido de investigación.

Normalización de la guerra y graves violaciones de derechos humanos: El manifiesto ya se materializa en Gaza, donde su tecnología ha sido utilizada para identificar objetivos de bombardeos, y en la frontera de EE. UU., asistiendo al ICE en la localización y deportación de migrantes, deshumanizando el proceso.

Desprecio al escrutinio público: Curiosamente, el libreto de una empresa que aspira a vigilar al mundo parece no soportar ser vigilada de vuelta. Cientos de miles de personas han firmado peticiones para cortar lazos con Palantir, y el filósofo belga Mark Coeckelbergh ha calificado su mensaje como un claro ejemplo de tecnofascismo.

Aquí  comparto el manifiesto completo para que lo lea usted mismo y saque sus propias conclusiones. Como siempre los invito a reflexionar.

Los 22 puntos del Manifiesto

El Manifiesto de Palantir se compone de 22 puntos publicados por la compañía a través de su cuenta oficial en X (antes Twitter) como resumen de su libro “La República Tecnológica: Poder Duro, Creencias Suaves y el Futuro de Occidente”. Coautoría Alex Karp y otro autor no especificado.

1. Silicon Valley tiene una deuda moral con el país que hizo posible su ascenso. La élite ingenieril de Silicon Valley tiene la obligación afirmativa de participar en la defensa de la nación.

2. Debemos rebelarnos contra la tiranía de las aplicaciones. El iPhone ha cambiado nuestras vidas, pero quizá también esté limitando nuestra noción de lo posible.

3. El correo electrónico gratuito no es suficiente. La decadencia de una cultura o civilización solo se perdonará si esa cultura es capaz de ofrecer crecimiento económico y seguridad al público.

4. Se han expuesto los límites del poder blando. La capacidad de las sociedades libres para prevalecer requiere algo más que apelaciones morales; requiere poder duro, y el poder duro en este siglo estará construido sobre el software.

5. La cuestión no es si se construirán armas de IA, sino quién las construirá y para qué propósito. Nuestros adversarios no se detendrán a debatir sobre los méritos de desarrollar tecnologías de aplicación crítica para la defensa.

6. El servicio nacional debería ser un deber universal. La sociedad debería considerar seriamente alejarse de un ejército completamente voluntario y solo librar la próxima guerra si todos comparten el riesgo y el costo.

7. Si un marine pide un mejor rifle, deberíamos construirlo; y lo mismo aplica al software. Debemos ser capaces de seguir debatiendo sobre la idoneidad de las acciones militares mientras nos mantenemos firmes en nuestro compromiso con aquellos a quienes hemos pedido que se expongan al peligro.

8. Los servidores públicos no necesitan ser nuestros sacerdotes. Cualquier empresa que compensara a sus empleados como el gobierno federal compensa a los servidores públicos tendría dificultades para sobrevivir.

9. Deberíamos mostrar mucha más gracia hacia aquellos que se han sometido a la vida pública. La eliminación de cualquier espacio para el perdón podría dejarnos al mando a personajes que llegaremos a lamentar.

10. La psicologización de la política moderna nos está desviando. Quienes buscan en la arena política nutrir su alma y su sentido de identidad se sentirán decepcionados.

11. Nuestra sociedad se ha vuelto demasiado dispuesta a acelerar (y a menudo se regocija en) la desaparición de sus enemigos. La derrota de un oponente es un momento para pausar, no para regocijarse.

12. La era atómica está terminando. Una era de disuasión construida sobre la IA está por comenzar.

13. Ningún otro país en la historia del mundo ha avanzado más los valores progresistas que Estados Unidos. Es fácil olvidar cuánta más oportunidad existe en este país para quienes no son élites hereditarias que en cualquier otra nación del planeta.

14. El poder estadounidense ha hecho posible una paz extraordinariamente larga. Al menos tres generaciones no han conocido una guerra mundial.

15. Debe deshacerse la neutralización de Alemania y Japón tras la guerra. El desarme de Alemania fue una sobrecorrección por la que Europa está pagando un alto precio. Un compromiso similar con el pacifismo japonés amenaza con alterar el equilibrio de poder en Asia.

16. Deberíamos aplaudir a quienes intentan construir donde el mercado no ha actuado. La cultura se burla del interés de Musk por la gran narrativa, como si los multimillonarios debieran limitarse a enriquecerse. Cualquier curiosidad por el valor de lo que ha creado es esencialmente descartada.

17. Silicon Valley debe desempeñar un papel en el abordaje del crimen violento. Muchos políticos han abandonado cualquier esfuerzo serio por resolver el problema, evitando riesgos con sus electores o donantes.

18. La exposición implacable de la vida privada de las figuras públicas aleja a demasiado talento del servicio gubernamental. La arena pública es tan implacable que la república se queda con un importante plantel de recipientes vacíos e ineficaces.

19. La cautela en la vida pública que fomentamos sin querer es corrosiva. Quienes no dicen nada incorrecto a menudo no dicen nada en absoluto.

20. Debe resistirse la intolerancia generalizada hacia la creencia religiosa en ciertos círculos. La intolerancia de la élite hacia la creencia religiosa es una de las señales más reveladoras de que su proyecto político constituye un movimiento intelectual menos abierto de lo que muchos afirman.

21. Algunas culturas han producido avances vitales; otras siguen siendo disfuncionales y regresivas. La nueva doctrina de que todas las culturas son iguales ignora que algunas han producido maravillas, mientras que otras han demostrado ser mediocres y, peor aún, regresivas y dañinas.

22. Debemos resistir la tentación superficial de un pluralismo vacío y hueco. Occidente ha pasado medio siglo resistiéndose a definir las culturas nacionales en nombre de la inclusividad. ¿Pero inclusividad en qué?


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