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Guerrero: el factor Damián y el fin de los cacicazgos

Esthela Damián: la apuesta de Sheinbaum para sepultar los cacicazgos en Guerrero.

La Presidenta apuesta por una abogada de Estado.
La Presidenta apuesta por una abogada de Estado.

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Opinión.- En la política mexicana, los símbolos suelen pesar más que los discursos. Y para Guerrero, un estado históricamente asolado por la sombra de los cacicazgos familiares y la inestabilidad institucional, la figura de Esthela Damián Peralta emerge no como una aspirante más, sino como la pieza estratégica de la presidenta Claudia Sheinbaum para ejecutar un necesario —y urgente— cambio de régimen en el sur.

Damián Peralta no es una improvisada ni una "recién llegada". Nacida en Chilpancingo, su trayectoria es el reflejo de una hoja de ruta limpia, técnica y, sobre todo, de una lealtad probada en el fuego de la Ciudad de México. Mientras otros "suspirantes" agotan su capital en una afiebrada imaginación política, Esthela camina con el respaldo de los resultados. Hay una distancia abismal entre pretender gobernar y estar lista para hacerlo.

La mano derecha en el Palacio

La cercanía de la ex consejera jurídica con la Presidenta no es producto del azar. Se forjó en la operatividad crítica de la Jefatura de Gobierno capitalina, donde como secretaria particular, Damián fue el engrane principal de la agenda estratégica de Sheinbaum. Su paso por el DIF CDMX y la Subsecretaría de Prevención de las Violencias en la SSPC federal le otorgaron una visión que hoy es escasa en Guerrero: la capacidad de institucionalizar la política social sin caer en el clientelismo rancio.

Su perfil es el de una abogada de Estado. Durante el proceso electoral de 2024, su rol como Coordinadora por la Defensa del Voto confirmó que, además de técnica, posee la malicia necesaria para la operación territorial. Es, en términos llanos, una operadora de confianza absoluta que conoce los secretos de la estructura que llevó a Sheinbaum a la silla presidencial.

El choque con el pasado

Es natural que su irrupción cause nerviosismo en las viejas guardias. Recientemente, Félix Salgado Macedonio —fiel a su estilo de enlodar el terreno cuando se siente amenazado— intentó descalificarla recordando su paso por Movimiento Ciudadano en 2015. Resulta irónico que quien hoy se asume como guardián de la pureza morenista, en aquel entonces aún disputaba las migajas del PRD mientras se mofaba de la construcción de Morena.

La narrativa del "arraigo" es el último refugio de quienes han fallado sistemáticamente a las y los guerrerenses. Pasearse por el estado cada vez que se aspira a un cargo no otorga derechos divinos. La ciudadanía guerrerense ya no es rehén de la demagogia; sabe distinguir entre la inversión institucional —caminos, escuelas y apoyos que son recursos públicos— y el oportunismo de quienes pretenden "levantarse el cuello" con dinero ajeno.

La señal de Palacio: Un giro de timón

La presencia de Esthela Damián en el tablero guerrerense es el mensaje más nítido que ha enviado Claudia Sheinbaum hacia el sur: se acabó la política de los cogobiernos opacos. Guerrero requiere un giro de timón que modernice sus moldes políticos, rompiendo con esa zalamería e hipocresía heredadas de las peores épocas del priísmo. El proyecto de la Presidenta para el "gigante sureño" parece no pasar por los apellidos de siempre, sino por una estructura profesional, con enfoque en derechos humanos y una prevención social de la violencia con sustento jurídico.

El camino está trazado y el mensaje es claro para quien quiera oírlo: el cambio en Guerrero tiene nombre de mujer y apellido de confianza. La maldición de los cacicazgos parece haber encontrado, finalmente, su antídoto.


La opinión de los colaboradores no representa necesariamente la línea editorial de bajopalabra+mx.

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