ir al contenido

Ariadna y Félix: la señal detrás de la fotografía

¿Fue un simple acompañamiento institucional o el primer indicio de cómo la dirigencia nacional pretende conducir la recta final de la sucesión en Guerrero? ¿Comienzan a moverse los dados del proceso? ¿Podrían estar ya cargados?

El apapacho de Ariadna Montiel a Félix Salgado

Tabla de contenido

Cartegena de Indias.- En política, las fotografías no siempre muestran lo que ocurre; muchas veces muestran lo que se quiere comunicar.

Eso ocurrió el fin de semana en Taxco e Iguala, en donde Félix Salgado Macedonio encabezó una nueva Asamblea Informativa de Defensa de la Cuarta Transformación y la Soberanía Nacional. Hasta ahí, nada fuera de lo común. Lo diferente fue la presencia de Ariadna Montiel Reyes, presidenta nacional de Morena.

La pregunta no es por qué Félix realiza asambleas. La verdadera pregunta es: ¿por qué Ariadna necesita aparecer junto a Félix si él decidió no participar en el proceso interno para la gubernatura?

Si la convocatoria establece que las asambleas forman parte del proceso interno y que pueden realizarlas quienes se registraron como aspirantes, la presencia de Félix en esta dinámica ya resulta un elemento digno de análisis. Pero más aún lo es la decisión de la presidenta nacional de Morena de acompañarlo.

De esta fotografía surgen varias preguntas.

¿Qué gana Ariadna asistiendo a una asamblea encabezada por un actor que ya no compite? ¿Qué gana Félix al compartir el escenario con la máxima dirigente nacional del partido? ¿Qué mensaje recibe la militancia? ¿Qué mensaje reciben las y los aspirantes Beatriz Mojica, Abelina López y Esthela Damián, Pablo Amílcar, Rogelio Ortega, Javier Saldaña?

Responderlas con objetividad  permite entender mejor el momento político que vive Morena en Guerrero.

Una primera lectura apunta a que Ariadna reconoce el liderazgo que Félix Salgado conserva en el estado. Nadie pone en duda su capacidad de convocatoria ni el peso político que mantiene dentro del movimiento. Sin embargo, esta explicación parece insuficiente. Si únicamente se tratara de reconocer un liderazgo, difícilmente la presidenta nacional tendría que asistir personalmente en la etapa decisiva del proceso interno.

La segunda interpretación parece más consistente

La presencia de Ariadna modifica el significado político del evento. La asamblea deja de ser solamente de Félix; pasa a ser una actividad respaldada por la dirigencia nacional de Morena. El mensaje deja de pertenecer exclusivamente al senador y se convierte en un mensaje institucional del partido.

Pero, existe una tercera lectura.

Félix ya no busca la candidatura, pero conserva un activo político invaluable: una estructura territorial con capacidad de influir en el ánimo de la militancia y, eventualmente, en una encuesta interna. La discusión dejó de ser si será candidato; (ya quedó claro que no será) ahora la verdadera incógnita es hacia dónde se inclinará el respaldo político de Félix Salgado cuando Morena defina a sus finalistas.

Hay un elemento que vuelve aún más interesante la fotografía. En Zacatecas, el senador Saúl Monreal Ávila también decidió no registrarse para contender por la gubernatura de su estado. Sin embargo, hasta ahora no se observa una estrategia similar de asambleas informativas acompañadas por la dirigencia nacional de Morena. Si ambos senadores optaron por no participar en el proceso interno, ¿por qué el partido parece enviar señales distintas en Guerrero y Zacatecas?

¿Se trata únicamente del peso específico que conserva Félix Salgado dentro de Morena? ¿Es una estrategia para fortalecer la unidad interna? ¿O la dirigencia nacional considera que Guerrero requiere un tratamiento político distinto por la complejidad de su proceso sucesorio?

Por ahora no existen respuestas oficiales. Lo que sí existe es una fotografía de interpretación abierta, que ha abierto más interrogantes que certezas.

El mensaje: hacia dónde se moverán los dados

En política, el poder no siempre se expresa desde una candidatura. También se manifiesta en la capacidad de convocar, de influir y de obligar a que la dirigencia nacional comparta el escenario.

De ahí que la imagen inevitablemente despierte interrogantes: ¿comienzan a moverse los dados del proceso interno? ¿Podrían estar ya cargados? Y, si así fuera, ¿estaría Félix Salgado dispuesto a prestarse a una decisión previamente encaminada o, por el contrario, hará valer el peso político que conserva para influir en la definición de la candidatura? Por ahora no existen respuestas. Lo que sí existe es una fotografía que, lejos de disipar las dudas, las multiplicó.

Más reciente