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Washington.— La derrota republicana en las elecciones intermedias de Estados Unidos abrió una nueva etapa de incertidumbre dentro del partido, pero no provocó, por ahora, la salida de sus principales figuras del gobierno de Donald Trump: el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado, Marco Rubio.
Mientras los demócratas consiguieron el control de ambas cámaras del Congreso, Vance y Rubio permanecen en posiciones clave de la administración. Su continuidad también mantiene abierta la discusión sobre quién buscará encabezar al Partido Republicano en las elecciones presidenciales de 2028.
Rubio niega que vaya a abandonar el gobierno
La permanencia de Marco Rubio cobró relevancia después de que Bloomberg difundiera que el secretario de Estado analizaba la posibilidad de dejar el gabinete tras la derrota electoral. Según ese reporte, había conversado con funcionarios de la Casa Blanca sobre su futuro y algunos le habían pedido permanecer en el cargo.
El Departamento de Estado rechazó esa versión. Posteriormente, Rubio declaró a The New York Times que trabajar para Trump hasta el final de su mandato siempre había sido su plan. También aseguró que dejaría de hablar sobre sus aspiraciones para 2028.
Vance enfrenta cuestionamientos tras el revés electoral
El vicepresidente JD Vance también quedó bajo los reflectores por su papel en la administración y sus posibilidades de encabezar la candidatura republicana en 2028.
Tras los resultados, atribuyó parte de la derrota a la guerra con Irán, uno de los asuntos que generó descontento entre los votantes. Otros dirigentes republicanos también señalaron el impacto del conflicto, la inflación y las políticas económicas del gobierno.
Vance y Rubio son considerados posibles aspirantes a la sucesión de Trump, aunque ninguno ha anunciado formalmente una candidatura. La derrota electoral, además de modificar el equilibrio de poder en Washington, abrió una disputa interna sobre el rumbo que deberá tomar el Partido Republicano para las presidenciales de 2028.