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Paraguay.- La crisis bancaria en Paraguay escaló hasta convertirse en una amenaza directa para el gobierno de Santiago Peña. El expresidente Horacio Cartes, dirigente del Partido Colorado y aliado político del mandatario, respaldó públicamente su destitución tras el colapso de Ueno Bank, una entidad que mantenía millones de cuentas y vínculos con el Ejecutivo.
El pronunciamiento de Cartes abrió una nueva fractura dentro del partido gobernante, que tiene mayoría en el Congreso, pero enfrenta divisiones entre sus distintas corrientes. El exmandatario justificó su postura al rechazar que se permita el saqueo de recursos públicos, privados y de los ahorros de los jubilados.
La crisis también alcanzó al vicepresidente Pedro Alliana, pues los legisladores programaron sesiones para discutir si ambos deben enfrentar un proceso de destitución.
Millones de ahorradores exigen su dinero
El cierre de Ueno Bank ocurrió el martes, luego de que el Banco Central detectara un desplome en el índice de solvencia de la institución. Antes de la intervención, Peña había restado importancia a las preocupaciones sobre el banco, cuya empresa matriz recibió inversiones suyas hasta 2025.
La medida dejó a millones de personas sin posibilidad de disponer de sus recursos. Ueno tenía más de 2.9 millones de clientes en un país de aproximadamente 6.1 millones de habitantes y concentraba depósitos por 17 billones de guaraníes, equivalentes a unos 2 mil 800 millones de dólares.
Entre los recursos comprometidos figuran alrededor de 355 millones de dólares pertenecientes al Instituto de Previsión Social.
El descontento llegó a las calles de Asunción, donde policías antidisturbios utilizaron gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a manifestantes. Una joven en silla de ruedas denunció ante ABC TV que los agentes le dispararon mientras participaba en una protesta pacífica.
La crisis también provocó la renuncia de Carlos Carvallo como presidente del Banco Central. Antes de ocupar ese cargo, había dirigido la empresa predecesora de Ueno Bank.
Congreso acelera devolución de depósitos
Mientras crece la presión política, los legisladores aprobaron una ley para que el Banco Central agilice el pago del seguro de depósitos a los afectados. Las agencias S&P Global Ratings y Fitch también rebajaron la calificación de Ueno hasta situarla en incumplimiento.
La incertidumbre provocó que antiguos clientes buscaran abrir cuentas en otras instituciones para recibir sus reembolsos. La llegada masiva de usuarios incluso generó interrupciones intermitentes en aplicaciones de bancos como Familiar, Itaú Paraguay, Atlas y Sudameris.
La Asociación de Bancos del Paraguay informó que sus integrantes trabajan para atender a los afectados. Su director, Alberto Acosta Garbarino, señaló que en apenas dos días se abrieron más de 50 mil cuentas nuevas en Banco Familiar.
El Banco Central también salió a desmentir versiones difundidas en redes sociales sobre supuestas intervenciones en otras instituciones financieras y aseguró que el sistema mantiene niveles adecuados de solvencia y liquidez.
Las consecuencias alcanzaron al empleo. La autoridad monetaria informó que trabaja para garantizar el pago de indemnizaciones a los trabajadores de Ueno conforme avance la liquidación de sus operaciones.
Algunas empresas comenzaron a cubrir temporalmente los problemas económicos de sus empleados. En Asunción, Horacio Barchello, propietario de un negocio de materiales de construcción con 25 trabajadores, empezó a entregar anticipos salariales a quienes tampoco pueden acceder al dinero que tenían depositado en Ueno.
El empresario, quien mantenía unos 10 mil 500 dólares en la entidad, dijo que comenzó a retirar sus recursos desde septiembre por desconfianza ante los elevados incentivos que ofrecía el banco.