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Ciudad de México.- La presidenta Claudia Sheinbaum puso sobre la mesa uno de los problemas más visibles —y cada vez más urgentes— de la Ciudad de México: el encarecimiento de la vivienda. Desde Palacio Nacional, respaldó la reforma impulsada por Clara Brugada para limitar el aumento de rentas y reforzar el acceso a vivienda asequible en la capital.
El mensaje llega en un contexto donde rentar o comprar en la ciudad se ha vuelto inaccesible para amplios sectores. La mandataria no esquivó el diagnóstico: los precios han crecido mucho más rápido que los ingresos, empujados en parte por procesos de gentrificación en varias zonas.
“Hay lugares donde el metro cuadrado ya compite con ciudades como Nueva York, pero los salarios están lejos de eso”, resumió.
Un mercado que se dispara, ingresos que no alcanzan
El señalamiento no es nuevo, pero sí cada vez más evidente. En colonias donde antes predominaban clases medias o populares, los precios han subido aceleradamente, desplazando a residentes históricos.
Sheinbaum reconoció que hoy resulta complicado encontrar vivienda por debajo de los cuatro millones de pesos en la capital, un umbral que deja fuera a buena parte de la población.
La apuesta: regular sin frenar la construcción
La reforma que impulsa Brugada busca intervenir ese desequilibrio sin detener el desarrollo inmobiliario. La idea, según explicó la presidenta, es ordenar el crecimiento urbano y garantizar condiciones básicas —como acceso a agua— antes de construir.
“No se trata de estar en contra del desarrollo, sino de que sea viable y justo”, planteó.
¿Qué propone la llamada “Ley de Rentas Justas”?
El eje central de la iniciativa es poner límites al incremento de rentas, atándolos a la inflación para evitar alzas desproporcionadas. También contempla:
- Reglas más claras para contratos de arrendamiento
- Mecanismos para evitar abusos tanto a inquilinos como a propietarios
- La creación de una Defensoría Inquilinaria
- Medidas para contener el desplazamiento por gentrificación
A diferencia de otros modelos, la propuesta no busca congelar precios, sino regular su crecimiento.
Vivienda social como respuesta estructural
Más allá del control de rentas, el gobierno federal y el de la ciudad apuntan a ampliar la oferta de vivienda social. Sheinbaum mencionó que ya existe coordinación con la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano para impulsar proyectos conjuntos.
Recordó además que desde su etapa como jefa de Gobierno se identificaron zonas con potencial —como áreas cercanas a Eje Central, Tacuba y Chapultepec— donde podrían rehabilitarse inmuebles abandonados o subutilizados.
El respaldo presidencial llega en un momento donde la discusión sobre quién puede vivir en la ciudad —y a qué costo— se ha vuelto central.
Limitar el aumento de rentas no resuelve por sí solo el problema, pero sí apunta a contener un mercado que, para muchos, dejó de ser accesible hace tiempo.