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Ciudad de México.- En plena explicación sobre la reforma constitucional que busca poner freno a las llamadas “pensiones doradas” en el servicio público, la conversación en la mañanera tomó un giro inesperado hacia lo personal.
Fue en ese contexto que la presidenta Claudia Sheinbaum terminó colocando sobre la mesa un dato poco habitual, el monto estimado de su propia pensión cuando llegue el retiro.
“Alrededor de 30 mil pesos, como máximo”, dijo, al hablar de su futura jubilación dentro del sistema del ISSSTE, producto de su trayectoria como académica y servidora pública.
El tope de las pensiones
La frase apareció en medio de la explicación sobre la reforma constitucional que busca cerrar el paso a las llamadas “pensiones doradas”, esos esquemas que permitían a ciertos altos funcionarios retirarse con montos muy por encima del promedio del sistema público.
Sheinbaum subrayó que su caso está lejos de esos privilegios. Recordó que su ingreso al sistema de pensiones viene desde sus años como ayudante de profesora en la Facultad de Ciencias de la UNAM, etapa que marcó el inicio de una carrera que después se extendió al ámbito académico y gubernamental.
Con esa trayectoria acumulada, explicó, el cálculo de su pensión —si se retirara al final de su sexenio en 2030— rondaría los 30 mil pesos mensuales. Como referencia, mencionó que el expresidente Andrés Manuel López Obrador recibe actualmente cerca de 28 mil pesos tras su jubilación.
El mensaje, más allá de la cifra, buscó reforzar la idea central de la reforma: acotar los privilegios en el retiro del servicio público y homologar las condiciones para quienes forman parte del Estado.