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Ciudad de México.- La luna de miel entre los grandes estudios de Hollywood y la inteligencia artificial generativa acaba de sufrir un durísimo golpe de realidad. El aclamado director mexicano Jorge Gutiérrez tiró la toalla y anunció que abandona ‘Punky Duck’, la serie animada que preparaba para Prime Video utilizando herramientas de IA.
El creador —ampliamente respetado por joyas visuales como El libro de la vida y Maya y los tres— prefirió el control de daños y el perdón público antes de convertirse en el enemigo número uno de una comunidad de animadores que ve en los algoritmos una amenaza existencial para su oficio.
Un experimento de ocho semanas que terminó en disculpa pública
La polémica estalló luego de que Amazon MGM Studios y Amazon Web Services (AWS) presumieran con bombo y platillo el lanzamiento del GenAI Creators Fund. El atractivo para los ejecutivos era puramente financiero y logístico: usando una tecnología propia llamada Project Nara, los creadores lograron que sus proyectos fueran aprobados en apenas ocho semanas, un parpadeo en comparación con los años que toma el desarrollo tradicional en la industria audiovisual.
Sin embargo, el sueño de producir rápido y barato se derrumbó este viernes. “He decidido abandonar el programa de IA de Amazon... Los hechos valen más que las palabras”, escribió Gutiérrez en sus redes sociales, rematando con un mensaje de contrición:
“Mis más sinceras disculpas a quienes haya ofendido. Prometo mejorar en el futuro”. Con esto, la historia del pato punk que peleaba contra monstruos gigantes en Los Ángeles se queda en el limbo.
El "efecto dominó" y la rebelión de los creadores contra la IA
La renuncia del cineasta mexicano no ocurrió en el vacío. La mecha se encendió cuando Loryn Brantz, la creadora original de Cuppy (el tierno personaje de cómic), arremetió públicamente contra BuzzFeed Studios por asociarse con Amazon para hacer Cupcake & Friends —otro de los proyectos estrella del fondo de IA— sin respetar la esencia del trabajo humano.
Este reclamo desató una ola de solidaridad y furia entre artistas, diseñadores y directores de la industria, quienes acusaron a las plataformas de precarizar el trabajo creativo. Ante el riesgo de un boicot masivo y de manchar una trayectoria construida precisamente sobre el folclor y el diseño artesanal, Jorge Gutiérrez decidió que el prestigio vale más que los dólares de Amazon.