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Ciudad de México.- A menos de dos semanas de que ruede el balón y la Selección Mexicana debute frente a Sudáfrica, la siempre volátil ilusión de la afición azteca ha recibido una inyección de adrenalina pura... directamente desde el banquillo.
El director técnico Javier "Vasco" Aguirre desató la polémica al asegurar, sin filtros, que la Copa del Mundo "está de pechito" para el Tricolor gracias a la enorme ventaja de jugar en territorio propio.
Sin embargo, en un reflejo de madurez que contrasta con la euforia del estratega, sus futbolistas estrella han decidido ponerle hielo a la situación, recordando que el optimismo desmedido suele ser el peor enemigo de México en las citas mundialistas.
La polémica tesis del "Vasco"
El fuego se encendió durante una charla de Aguirre con los exfutbolistas Cuauhtémoc Blanco, Germán Villa e Isaac Terrazas. Con la soltura que lo caracteriza, el timonel nacional confesó la mentalidad que busca inyectarle a su plantel: “Cuando vi el rol, el calendario, los partidos en casa, dije ‘está de pechito para no dejarla ir'".
Para justificar su audaz postura, el "Vasco" utilizó un ejemplo histórico de peso: la Inglaterra de 1966, una selección que aprovechó su condición de anfitriona para coronarse campeona y que, desde que perdió la localía, jamás ha podido repetir la hazaña. “Jugar en casa no tiene precio”, sentenció el técnico, elevando la vara de la exigencia a niveles máximos.
"Para nada será fácil"
A pesar del espaldarazo de su entrenador, la columna vertebral del Tri optó por la cautela. Edson Álvarez, referente en el mediocampo, fue el primero en marcar distancia del triunfalismo:
“Ningún rival hoy en día es nada sencillo, vamos a jugar con el respeto que merecen”. En la misma línea se mantuvo el delantero Santiago Giménez, quien advirtió que el torneo será una "batalla increíble" y muy pareja, matizando que el apoyo del público y el corazón no bastan si no se juega un buen futbol.
Los números en el papel parecen darle la razón a la confianza de Aguirre, ya que México (lugar 15 del ranking FIFA) supera en el papel a sus rivales de grupo: Corea del Sur (25), República Checa (40) y Sudáfrica (60). Incluso Erik Lira, mediocampista de Cruz Azul, sugirió que factores geográficos como la altura de la Ciudad de México jugarán a favor del Tri.
Sin embargo, entre la mística de la localía y la cruda realidad de la cancha, los seleccionados saben que el verdadero reto no será ganarle a las estadísticas, sino sobrevivir a la presión de un país entero.