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Plan Cóndor 2.0: le llega la hora a Brasil y México | INFORME PENINSULAR

Ante el avance de la ultraderecha en el Cono Sur y la claudicación de la izquierda en Colombia, América Latina se enfrenta a una sofisticada reedición del Plan Cóndor instrumentada desde Washington. La resistencia de México y Brasil es la última trinchera.

Colombia, contra toda lógica, votó por el fascismo, eligió el sionismo, eligió a Trump por encima de su dignidad.
Colombia, contra toda lógica, votó por el fascismo, eligió el sionismo, eligió a Trump por encima de su dignidad.

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Por: Eduardo Serna


Opinión.- Con los recientes resultados de las elecciones en Colombia, se puede ratificar el proyecto que el gobierno de Donald Trump planeó para Sudamérica. Con excepción de Brasil y Uruguay la mayoría del Cono Sur se ha sometido. Inexplicablemente, Colombia, contra toda lógica, votó por el fascismo, eligió el sionismo, eligió a Trump por encima de su dignidad.

Su presidente, Gustavo Petro, aguerrido usuario del micrófono en la ONU, el mismo que nos regaló memorables y dignísimos discursos en ese foro, salió a gritar el fraude. Pero en un acto inaudito e inexplicable, Iván Cepeda le concede la victoria a Abelardo de la Espriella y se baja de la contienda. Asevera en declaraciones que continuará con la lucha pacífica, que seguirá desde su trinchera protegiendo la vida y la dignidad de los colombianos.

El peligro de claudicar: el espejo de Allende

En distinto tiempo, la misma encrucijada se tuvo cuando el presidente Salvador Allende, de aquel Chile socialdemócrata, pidió a los chilenos no salir a batirse por él. Aquellos tiempos del Plan Cóndor, de los Chicago Boys, de la imposición de regímenes militares que desaparecieron a tantos, y que llevaban como bandera el fascismo, renace en el nuevo Plan Cóndor 2.0. Y Cepeda, al igual que Allende, utilizando el estandarte de la paz, abre la puerta al fascismo al allanar el camino para el triunfo de De la Espriella. No es una comparación factual, sino de consecuencias funcionales.

Esta es una columna de opinión, y por muy buena voluntad que yo le tenga a Iván Cepeda, me parece que es un acto que daña a su país, claudicar a la lucha es renunciar a Colombia. Yo, como mexicano, no tendría que estar opinando de los asuntos del hermano país colombiano, pero como latinoamericano en tiempos de asedio tengo todo el derecho a referirme.

La fe de agua: ejemplos de resistencia inquebrantable

Se me ocurre hacer una comparación contemporánea con Andrés Manuel López Obrador, ex presidente de nuestro país. Con errores y aciertos durante su sexenio, nunca dejó de luchar. En 2006, cuando le hicieron el primer fraude; ni tampoco cuando lo quisieron desaforar; ni cuando le volvieron a robar la presidencia en 2012. Recorrió el país de punta a punta, jamás entregó el gafete, siguió su lucha de manera pacífica sin derramar una sola gota de sangre.

Otro ejemplo que se me ocurre es el mismo Luiz Inácio Lula da Silva. Cuando la misma ultraderecha que ahora se apodera de la mayoría de las naciones del Cono Sur lo metió a la cárcel, jamás se rindió, jamás dio su brazo a torcer. Salió de la cárcel y regresó a la presidencia de manera pacífica, y no paró ahí: llevó preso al criminal Jair Bolsonaro.

Otro ejemplo, controversial si gustan, podrá uno estar de acuerdo o no con el régimen cubano, con el gobierno cubano, pero a pesar de todo, ahí siguen en su lucha de claroscuros, y resistiendo a un altísimo costo, y jamás han dado su brazo a torcer.

Iván Cepeda, al abandono de la trinchera.
Iván Cepeda, al abandono de la trinchera.

Es por eso que, como humanista, me cuesta trabajo entender a Iván Cepeda y su accionar. En el budismo hay un conceptoque adjetiva la fe de las personas. Nos encontramos con la fe de fuego, que es una fe que arde, que quema, que echa chispas y que se expresa en luz y calor, pero se consume pasado el tiempo. En contraparte está la fe de agua: fluye continuamente; si le pones un dique, busca la salida; se adapta a cualquier forma, encuentra cauce; la gota paciente perfora la roca más dura. Podemos transpolar este mismo concepto a la política y a los gobiernos: están los que hacen campañas flamígeras, de expresiones llenas de luz y calor, pero que se consumen y se retiran; y están los que nunca se cansan, porque la fe y la lealtad del pueblo que los vota, los impulsa, es lo más importante para ellos.

Guerra cognitiva y el financiamiento de la ultraderecha

Hay valor en todos estos gobiernos que lucharon y que florecieron bajo estas convicciones, ya que han sacado a millones de la pobreza, aunque el aparato de manipulación mediática afirme lo contrario. Habrá que ponerle lupa al caso Colombia, porque hay antecedentes importantes de injerencia estadounidense a través del grupúsculo de vendepatrias llamado Escudo de las Américas. Están las grabaciones que todavía no se han esclarecido; ninguna autoridad se ha pronunciado, al menos de las que están participando en esos diálogos entre el hondureño Nasry Asfura y el ex presidente narcotraficante Juan Orlando Hernández, liberado por Trump.

Esas grabaciones revelan que el presidente argentino financió un operativo mediático en coordinación con Israel, mientras su pueblo se muere de hambre, mientras sus abuelos y abuelas son macaneados en las calles por exigir sus derechos y sus pensiones, mientras están cortando el presupuesto de la escuela pública, mientras están recortando la salud pública, mientras se extiende su jornada laboral a 12 horas. El presidente que Argentina eligió para su desgracia, Javier Milei, puso dinero para las intervenciones mediáticas en lo que se llama la guerra cognitiva.

El "Plan Cóndor 2.0" y la narrativa del enemigo

¿Qué va a hacer Colombia ahora que se siente un fascista en la silla presidencial? Un narcisista americano llega para gobernarlos, y no hablo del candidato Abelardo, hablo de Trump. Las lecciones se tendrán que aprender rápido, se tendrán que aplicar rápido para Brasil y para México. Se nos viene acechando y amenazando con el narcotráfico, con el fentanilo, con carteles inventados por las instituciones de espionaje estadounidense sionista, porque nos acusan de que el fentanilo que se produce en México es un arma de destrucción masiva. ¿Quién distribuye la droga allá? ¿Quién vende las armas a los grupos criminales? ¿Quién lava el dinero de sangre? Son preguntas justas que no han querido contestar.

Nos han dado ese calificativo “narco estados”, han elevado a categoría de terroristas a estos grupos del crimen organizado, cuando todos los indicios los señalan a ellos, los hacedores de la guerra y del terror. En alguna otra columna también hablé de que habría que extender ese calificativo de arma de destrucción masiva, por el número de víctimas, a la Coca‑Cola (orgulloso patrocinador del mundial), que tanta gente ha matado, y a los bloqueos comerciales que la misma ONU calificó de ilegales y llevan más víctimas que la Primera Guerra Mundial.

Este nuevo Plan Cóndor 2.0 no se limita a repetir los viejos golpes militares, sino que se perfecciona con armas más sutiles y letales: el cerco financiero, la manipulación de los sistemas de justicia y la saturación mediática de falsedades. Contra Brasil, el objetivo es fracturar su liderazgo regional y desestabilizar su economía mediante el boicot a sus socios estratégicos, mientras se reactiva la injerencia en el Amazonas con falsos ropajes ecologistas.

Contra México, la estrategia es doble: etiquetarnos como productores de “armas de destrucción masiva” para justificar injerencias flagrantes, mientras se solapan los acuerdos comerciales que nos asfixian y se financia a oposiciones dóciles que replican la receta Milei. La misma ultraderecha que ya controla el Cono Sur, con la venia de Trump y el apoyo logístico de su “escudo de las Américas”, está orquestando la asfixia desde dentro y desde fuera, buscando que nuestras naciones se dobleguen sin necesidad de disparar un solo tiro, por el momento. Por eso, el llamado a la resistencia pacífica pero firme es la única trinchera viable frente a esta arremetida.

Un manual táctico para la resistencia latinoamericana

Desde los medios libres, el llamado a la resistencia pacífica es una instrucción táctica:

  • Desobediencia cognitiva: No consumir ni replicar la narrativa del enemigo.
  • Organización territorial: La defensa no se hace solo en las urnas, sino en las calles, en el territorio, en las comunidades y en las redes de comunicación alternativa.
  • Alerta temprana: Entender que los discursos de odio hacia México y Brasil ya están siendo calibrados en los think tanks de Washington.

Ahora mismo, esa misma pseudodemocracia que nos amenaza ahorca a Cuba de hambre, ahorca también a Gaza, a Palestina y al Líbano con guerra y hambre. Se nos viene la hora para México y Brasil, y habrá que estar atentos, en guardia, bien en guardia.

Como siempre, los invito a reflexionar y tomar acción.

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