Tabla de contenido
Opinión.- La insistencia del senador Félix Salgado Macedonio por mantenerse en la ruta de la sucesión gubernamental en Guerrero parece encontrar un referente claro en lo ocurrido en la Ciudad de México durante el proceso interno de Morena de 2023.
Salgado ha planteado, de manera explícita, una salida similar a la que se aplicó en la capital del País, cuando el partido reconoció que Omar García Harfuch obtuvo el mejor resultado en la encuesta para definir la candidatura a la Jefatura de Gobierno, pero finalmente determinó que la postulación correspondiera a una mujer, en cumplimiento de los criterios de paridad de género. Así, Clara Brugada terminó siendo la candidata de Morena, aun cuando no encabezó la medición principal.
En entrevista con Bajo Palabra+mx a finales de mayo, el senador dio a conocer este escenario como una posible salida política que, además de respetar las reglas de género impulsadas por el partido, representaría un reconocimiento a su trayectoria de más de 40 años en la vida pública. Sin embargo, los mensajes enviados desde la dirigencia nacional han sido consistentes. Tanto Ariadna Montiel como Citlalli Hernández han insistido en que Félix Salgado puede registrarse en el proceso interno, pero han dejado claro que no sería considerado para la etapa de encuestas.
Las formas tradicionales frente al relevo de género
Aun así, el senador mantiene su postura. Sostiene que tiene derecho a registrarse porque se trata de una garantía constitucional que nadie puede impedirle ejercer. Al mismo tiempo, ha reiterado que busca la venia de Morena para registrarse y ser medido y que no pretende convertirse en un factor de confrontación al interior del movimiento.
La petición —que por momentos parece un ruego político— ha sido dirigida principalmente a las mujeres que hoy encabezan las decisiones más importantes dentro de Morena. Hasta ahora, el diálogo se ha mantenido en términos cordiales, pero el momento político es crucial porque en el fondo refleja una disputa más profunda: la que existe entre las formas tradicionales de ejercer y heredar el poder político y las nuevas reglas impulsadas por las mujeres que hoy conducen el partido.

El mensaje que parece emerger desde la dirigencia nacional es claro: reconocimiento, respeto e incluso afecto político para Félix Salgado Macedonio, pero sin que ello implique una influencia determinante en la sucesión gubernamental de Guerrero.
La pregunta sigue abierta. Si Morena busca una salida que preserve la unidad interna y reconozca el peso político del senador sin alterar los criterios que ha defendido públicamente, ¿podría repetirse en Guerrero la fórmula Harfuch-Brugada? Es decir, ¿reconocer a Félix Salgado como el perfil con mayor respaldo político o electoral, pero reservar la candidatura para una mujer?
La respuesta no solo definirá el futuro de la contienda interna en Guerrero; también pondrá a prueba la capacidad de Morena para sostener, frente a uno de sus liderazgos históricos más influyentes, las nuevas reglas que asegura haber adoptado para la construcción de candidaturas y el ejercicio del poder.
