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Ciudad de México.- La presidenta Claudia Sheinbaum puso sobre la mesa una postura clara frente a Colombia en medio de la discusión internacional sobre el papel de los cárteles en la violencia regional.
Desde Palacio Nacional insistió en que la cooperación existe, pero sin que eso signifique asumir responsabilidades ajenas ni trasladar culpas entre gobiernos.
Cooperación sin subordinación
En su mensaje matutino la mandataria subrayó que México seguirá trabajando con Colombia en materia de seguridad, aunque cada país debe hacerse cargo de su propio territorio.
“Colombia que se encargue de su parte y nosotros nos encargamos de nuestra parte”
Dijo subrayando el principio de soberanía en la política de seguridad.
La frase que marcó el tono fue directa al señalar que Colombia debe encargarse de su parte y México de la suya, en referencia al combate a las organizaciones criminales.
La declaración surge tras los comentarios del presidente electo colombiano Abelardo de la Espriella, quien planteó endurecer la respuesta contra cárteles mexicanos al considerar su impacto en la violencia en regiones como Cauca.
Diálogo que ya existe
Sheinbaum recordó que la relación de cooperación no es nueva y que se mantiene desde hace años mediante canales institucionales entre fuerzas armadas de ambos países.
“Hay colaboración y cooperación con Colombia desde hace mucho tiempo, no es de ahora. Hay una relación de las Fuerzas Armadas de Colombia con las Fuerzas Armadas de México”, señaló.
Aseguró que esos mecanismos han permitido intercambio de información y coordinación en temas de seguridad.
Coordinación sin choque político
La presidenta advirtió que las diferencias políticas no deberían convertirse en conflictos diplomáticos ni en obstáculos para enfrentar problemas comunes. En su visión, la seguridad requiere coordinación, no confrontación entre gobiernos.
Responsabilidad en cada frontera
México insistió en que continuará con la colaboración internacional, pero reiteró que cada administración debe resolver la violencia que ocurre dentro de sus propias fronteras, sin trasladar culpas ni intervenir en decisiones soberanas ajenas.