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¿Por qué Rogelio Ortega debe ser incluido en la encuesta de Morena en Guerrero?

Con cinco espacios prácticamente definidos, la atención se concentra en el último lugar masculino, donde Rogelio Ortega, Marcial Rodríguez e Iván Hernández disputan una posición.

Marcial Rodríguez Saldaña, Rogelio Ortega Martínez, e Iván Hernández Díaz.

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Acapulco, Guerrero.- Aunque la presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena, Citlalli Hernández Mora, llamó apenas este lunes a no caer en listas o información falsa sobre quiénes serán las y los encuestados para elegir a las y los coordinadores de la Defensa de la Cuarta Transformación, todo apunta a que el partido tiene prácticamente definidos cinco de los seis perfiles que serán incluidos en la encuesta para seleccionar a quien encabezará la candidatura al Gobierno de Guerrero en 2027.

Entre las mujeres aparecen Abelina López Rodríguez, Beatriz Mojica Morga y Esthela Damián Peralta. Entre los hombres, Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros y Javier Saldaña Almazán lucen prácticamente seguros.

Queda un solo espacio por definir para completar la lista de las y los seis aspirantes que pasarán a la siguiente etapa del proceso. Tres nombres disputan ese lugar: Rogelio Ortega Martínez, Marcial Rodríguez Saldaña e Iván Hernández Díaz.

La integración de esa lista va mucho más allá de un trámite interno. Significa definir la configuración política y territorial de quienes buscarán gobernar Guerrero durante los próximos seis años. Los primeros tres años coincidirán con el segundo piso de la Cuarta Transformación y, los tres restantes, con el proceso de definición de la candidatura presidencial de Morena en 2030.

Quien no sea incluido quedará fuera antes de que la militancia y la ciudadanía tengan la oportunidad de evaluar su perfil. La pregunta es inevitable: ¿con qué criterio debe integrarse esa encuesta?

La experiencia de gobernar en la crisis

Si Morena sostiene que busca a los perfiles con mejores condiciones para gobernar Guerrero, la trayectoria de Rogelio Ortega Martínez merece una valoración distinta.

Su historia política no comenzó en Casa Guerrero. Formó parte de una generación marcada por la persecución durante la llamada guerra sucia. Fue detenido, encarcelado y conoció de primera mano el costo de la confrontación entre el Estado y los movimientos sociales.

Su madre pidió públicamente su liberación durante un acto encabezado por el entonces gobernador Rubén Figueroa Figueroa, en 1978. Aquellos años marcaron una trayectoria que más tarde transitaría por la academia, la Universidad Autónoma de Guerrero y el servicio público.

En octubre de 2014 asumió la gubernatura interina cuando Guerrero enfrentaba la crisis política más profunda de las últimas décadas.

La desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa colocó al estado bajo una presión nacional e internacional inédita. Había carreteras bloqueadas, protestas permanentes, edificios incendiados, instituciones debilitadas y una creciente confrontación entre organizaciones sociales y fuerzas federales.

Durante once meses mantuvo abiertos los canales de diálogo con los padres de los normalistas, organizaciones sociales, autoridades federales y diversos actores políticos. Guerrero no encontró la solución definitiva a una crisis de esa magnitud, pero tampoco cayó en una espiral de violencia mayor. Además, logró garantizar la realización de las elecciones de 2015 en un ambiente de estabilidad institucional, cuando muchos consideraban que sería imposible celebrarlas.

Ese antecedente forma parte de su hoja de vida y vale mucho en este momento en que Morena decide quiénes serán medidos por la encuesta.

Los otros dos perfiles

Marcial Rodríguez Saldaña llega a esta etapa con episodios que inevitablemente están en el debate público.

En 2005, cuando ya era candidato oficial del PRD al Distrito Local 17 de Acapulco, Abelina López Rodríguez lo denunció por el  uso de recursos públicos por repartir balones mientras se desempeñaba como primer síndico municipal. El uso de recursos públicos en la pre campaña interna, le valió perder la candidatura.

Vale la pena recordar también que Marcial Rodríguez no permanece en Morena por decisión de sus órganos internos o por ser muy querido por sus militantes. En 2016 fue expulsado tras la anulación del Congreso Distrital IV de Acapulco por presuntas irregularidades. Una resolución judicial fue la que finalmente restituyó sus derechos partidistas.

A ello se suman las versiones que rodearon su inexplicable salida de la Secretaría de Educación Guerrero. Aunque nunca hubo una explicación oficial sobre las razones de su relevo, fuentes cercanas al primer círculo de la gobernadora y diversos actores políticos sostuvieron que, mientras miles de maestros bloqueaban la Autopista del Sol durante uno de los conflictos más delicados del sector educativo, el entonces secretario permanecía ajeno a la atención del problema, comiendo en un restaurante de lujo en Chilpancingo. El episodio dejó una pregunta que hasta hoy no ha sido respondida: ¿qué llevó a la gobernadora Evelyn Salgado a prescindir de uno de los principales operadores políticos que impulsaron la candidatura de Félix Salgado Macedonio?

El caso de Iván Hernández Díaz es distinto

Su principal fortaleza política proviene de la estructura construida desde la Delegación de Programas para el Bienestar. Sin embargo, esa misma circunstancia ha generado cuestionamientos.

A más de un mes de haber dejado el cargo para participar en el proceso interno, la delegación continúa encabezada por una funcionaria identificada con su equipo político. En diversas regiones del estado existe la versión de que personas beneficiarias de programas sociales son convocadas a reuniones vinculadas con su proyecto.

Mientras no exista una separación clara entre la estructura gubernamental y la competencia partidista, persistirán las dudas sobre un eventual uso de recursos públicos y de la estructura humana de los programas sociales en favor de la aspiración política de Iván Hernández.

La decisión de Morena

La integración de la encuesta sin duda será una definición política. Las mujeres y los nombres que aparezcan en ella mostrarán qué atributos considera Morena indispensables para gobernar Guerrero.

Si el partido opta por medir perfiles con experiencia comprobada, Rogelio Ortega tiene credenciales difíciles de ignorar. Si privilegia otros factores, también estará en su derecho, pero difícilmente podrá sostener que la encuesta incluyó a todas y a todos los perfiles con mayores méritos para gobernar el estado.

Lo que sí tendría que explicar es la exclusión del único aspirante que ya condujo al estado cuando la gobernabilidad estuvo sometida a su mayor prueba en la historia reciente.

La encuesta no elegirá al próximo gobernador de Guerrero. Primero definirá quiénes merecen ser evaluados.

Y en esa discusión, Rogelio Ortega Martínez tiene argumentos y estructuras suficientes para formar parte de las y los seis aspirantes que serán encuestados para definir a la persona que coordinará la Defensa de la Cuarta Transformación en Guerrero.

Excluirlo obligaría a Morena a explicar por qué deja fuera al único aspirante que ya gobernó el estado en una de las etapas más complejas de su historia reciente.

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