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Difamación como estrategia: el burdo intento de tumbar a Beatriz Mojica en Guerrero

Un análisis del texto de Rodríguez Cortés en "El Universal" revela que se trata de una operación política sin sustento oficial para frenar a la puntera de Morena en Guerrero.

Beatriz Mojica Morga encabeza con ventaja solvente la encuesta interna de Morena.
Beatriz Mojica Morga encabeza con ventaja solvente la encuesta interna de Morena.

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Opinión.- Raúl Rodríguez Cortés, columnista de El Universal, publicó este 4 de septiembre un texto que no es periodismo: es un buscapies político a la medida contra la senadora Beatriz Mojica Morga, quien hoy encabeza con ventaja solvente la encuesta interna de Morena para la coordinación de la transformación en Guerrero. El objetivo es claro: tumbar a la puntera a punta de difamación, usando el dolor de Ayotzinapa como moneda de cambio electoral.

En su columna, Rodríguez Cortés afirma —sin una sola prueba, sin un solo documento, sin una sola fuente identificada— que la senadora Mojica Morga "fue designada por Ángel Aguirre como la coordinadora de su gabinete para la búsqueda de los estudiantes desaparecidos el 26 de septiembre de 2014", y que, por tanto, "tendría la misma responsabilidad en el ocultamiento de evidencias e información de que se acusa al exmandatario guerrerense". Es decir, la acusa de complicidad en uno de los crímenes más atroces de la historia reciente del país, basándose únicamente en "personas involucradas en la investigación del caso nos comentan", la fórmula clásica del periodismo de insinuación cobarde.

Pero los datos oficiales desmienten rotundamente al columnista. El Informe Integral de la Fiscalía General del Estado de Guerrero (del cual tiene copia Bajo Palabra+mx)sobre los hechos ocurridos la noche del 26 y las primeras horas del 27 de septiembre de 2014 en Iguala —documento que integra las averiguaciones previas, las declaraciones ministeriales, las periciales balísticas y las acciones penales ejercidas— NO menciona en ninguna de sus páginas a Beatriz Mojica Morga. Ni como coordinadora de gabinete, ni como secretaria de Desarrollo Social en funciones de búsqueda, ni como persona sujeta a investigación. El nombre de la senadora simplemente no aparece en el expediente oficial del caso.

¿A quiénes sí documenta el informe? A los 22 policías municipales de Iguala detenidos y consignados por homicidio calificado, cuyas armas de cargo dieron positivo en las pruebas de rodizonato de sodio y balística de efectos. Al presidente municipal José Luis Abarca Velázquez, señalado como autor intelectual por omisión. A los integrantes de la organización delictiva "Guerreros Unidos" que confesaron la ejecución de los normalistas. A los secretarios de Seguridad Pública y Protección Civil, de Salud, de Educación y de Desarrollo Social como dependencias que intervinieron en tareas de búsqueda y atención a víctimas, pero jamás se asigna a ninguna persona en particular la "coordinación del gabinete para la búsqueda", y mucho menos se le imputa responsabilidad en el ocultamiento de evidencias.

Los ataques infundados contra Beatriz Mojica Morga no la debilitan.
Los ataques infundados contra Beatriz Mojica Morga no la debilitan.

El propio Rodríguez Cortés se contradice y delata la fragilidad de su ataque cuando escribe que las palabras de Ariadna Montiel, presidenta de Morena, "parecían (sólo parecían) tener como destinatario a la guerrerense Beatriz Mojica Morga". El columnista no tiene certeza de nada; solo conjetura, insinúa y envenena. Eso no es información, es operación política pagada con tinta.

La pregunta obligada es: ¿por qué ahora? ¿Por qué justo cuando Morena está a días de definir a su coordinadora o coordinador en Guerrero, y Beatriz Mojica Morga mantiene una sólida delantera en las encuestas, aparece en El Universal una columna que la vincula con Ayotzinapa usando el subjuntivo, el supuesto y la sospecha como únicos argumentos? La respuesta está en la encuesta. Si no fuera la puntera, no sería el blanco.

Es una vergüenza para el periodismo profesional que se utilicen espacios informativos aparentemente serios para manipular con absurdas interpretaciones discursivas la opinión pública, con el afán de afectar la trayectoria política y la dignidad de una persona. La senadora Mojica Morga ya aclaró públicamente su actuación durante aquella noche trágica; de hecho, fue ella misma quien consiguió y aportó fotografías de los estudiantes durante la llamada "noche de Iguala". El columnista que la acusa tiene la obligación de sustentar sus dichos, sin esconderse en la pobre justificación de los cobardes de que "sólo fue un supuesto o una sospecha".

Guerrero merece una definición democrática, limpia, basada en propuestas y no en calumnias. Los ataques infundados contra Beatriz Mojica Morga no la debilitan; la confirman como la figura a vencer. El fantasma que recorre estas columnas no es el de Ayotzinapa: es el de la difamación electoral.

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