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Teherán.- La tensión en Oriente Medio ha alcanzado un nuevo nivel crítico tras el intercambio de ataques directos contra infraestructuras energéticas vitales. Los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán confirmaron el lanzamiento de misiles Kheibar Shekan contra el norte de Israel, específicamente contra la refinería de Haifa.
Esta ofensiva, enmarcada en la operación denominada «Promesa Verdadera 4», es la respuesta inmediata a los bombardeos que Israel ejecutó contra tanques de almacenamiento de crudo en las cercanías de Teherán.
El poder de los misiles Kheibar Shekan
La elección del armamento por parte de Irán no es casual. Los misiles Kheibar Shekan operan con combustible sólido, lo que permite un despliegue y lanzamiento extremadamente rápido en comparación con los de combustible líquido.
Según fuentes militares iraníes, estos proyectiles están diseñados para realizar maniobras que confunden los sistemas de defensa antiaérea, logrando ataques guiados con un alto margen de precisión. Este golpe a la infraestructura energética de Israel busca afectar directamente la economía y la logística del país en un momento de alta fricción.
Antecedentes del ataque en Teherán
Antes del contraataque iraní, el sur de Teherán registró graves incendios tras una incursión aérea israelí. La agencia oficial ISNA señaló que estas instalaciones de almacenamiento fueron blanco de una operación conjunta entre fuerzas de Israel y Estados Unidos. Medios internacionales como The Times of Israel y el Canal 12 confirmaron que esta es la primera vez, desde el inicio de las hostilidades, que Tel Aviv dirige sus acciones militares contra la infraestructura energética de Irán, rompiendo un umbral estratégico en el conflicto.
Ofensiva coordinada desde el Líbano
De forma simultánea, el grupo Hizbullah intensificó sus ataques contra objetivos militares en suelo israelí en solidaridad con Irán y en respuesta a los bombardeos en territorio libanés. Entre sus acciones más destacadas figura el lanzamiento de un misil de largo alcance contra la base Tel Hashomer, un centro de mando ubicado a 120 kilómetros de la frontera con el Líbano. También se reportaron ataques con drones contra las instalaciones de la empresa militar Elta Systems y sistemas de radares vinculados a la Cúpula de Hierro en Kiryat Eliezer.
Combates en la frontera y bajas militares
En el terreno, la situación sigue siendo hostil para las tropas terrestres. En localidades como Khiam y Kfar Kela, se reportaron ataques constantes con drones contra grupos de soldados israelíes.
Por su parte, el ejército de Israel confirmó que al menos dos soldados de la brigada Givati resultaron heridos tras el impacto de un misil antitanque en el sur del país. Este ciclo de represalias cruzadas mantiene en vilo a la región, con ambos bandos enfocados ahora en destruir los activos estratégicos que sostienen la economía y la defensa del adversario.