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Niño de 11 años y joven de 19 pierden una pierna tras ataques de tiburón en playas de Brasil en menos de 24 h

Las autoridades brasileñas reforzaron las alertas y exhortaron a la población y turistas a respetar las restricciones de ingreso al mar

Ataques consecutivos en Recife reavivan alerta por presencia de tiburones en playas concurridas de Pernambuco

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Brasil.- En cuestión de horas, el litoral de Pernambuco pasó de ser un escenario turístico habitual a un punto de emergencia sanitaria y ambiental tras dos ataques de tiburón que dejaron a dos jóvenes con amputaciones severas en distintas playas de la región metropolitana de Recife.

La primera alerta se encendió en Piedade, donde un niño de 11 años nadaba con familiares cuando el mar cambió de forma abrupta su rutina de verano. Entre gritos y confusión en la orilla, el menor fue sacado del agua con heridas críticas que obligaron a su traslado inmediato a un hospital de referencia.

El diagnóstico fue devastador, la pierna no pudo salvarse debido a la gravedad del daño, mientras otras lesiones también requirieron intervención quirúrgica urgente.

Ataque en plena zona turística

El caso activó protocolos de emergencia y volvió a poner bajo la lupa a una franja costera donde las advertencias no son nuevas, pero suelen ser ignoradas por visitantes y locales.

Menos de un día después, la escena se repitió en Boa Viagem, una de las playas más concurridas de Recife. Una joven de 19 años ingresó al mar en un momento de aparente calma, pero fue atacada frente a sus familiares, quienes relataron una situación desesperada para poder rescatarla. La víctima fue llevada al mismo hospital regional en estado crítico y con la amputación ya consumada por la gravedad de la mordida.

Una costa bajo vigilancia constante

Autoridades ambientales confirmaron la presencia de distintas especies involucradas en los ataques y recordaron que la zona no es ajena a estos episodios, especialmente en condiciones de agua turbia o al final de la tarde, cuando la actividad de ciertos depredadores aumenta.

Especialistas locales subrayan que la geografía de Pernambuco, sumada a corrientes específicas y cambios climáticos recientes, convierte a este tramo del Atlántico en un corredor habitual de tiburones, lo que explica la persistencia de incidentes a lo largo de las últimas décadas.

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