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Ciudad de México.- Una investigación publicada en la revista Science encontró evidencia de que las palomas utilizan células ubicadas en el hígado para orientarse cuando no pueden ver el sol. El hallazgo propone una nueva explicación sobre cómo estas aves encuentran el camino durante condiciones de poca visibilidad.
Experimentos con palomas en días completamente nublados
Los científicos identificaron en el hígado unas células inmunológicas llamadas macrófagos que contienen hierro y presentan propiedades magnéticas. Después eliminaron temporalmente esas células en un grupo de palomas entrenadas para regresar a su hogar.
Durante pruebas realizadas bajo cielos totalmente cubiertos, las aves que perdieron esas células no lograron orientarse correctamente ni regresar a casa el mismo día.
Células con hierro que podrían detectar el campo magnético terrestre
En contraste, las palomas que conservaron esas células sí mantuvieron su rumbo habitual. Además, cuando el sol volvió a ser visible, las aves tratadas recuperaron su capacidad de navegación.
Los autores concluyen que estos macrófagos podrían funcionar como un sistema biológico para detectar la dirección del campo magnético de la Tierra cuando otras referencias, como el sol o puntos visuales del paisaje, no están disponibles.
El estudio plantea una cuarta hipótesis para explicar la magnetorrecepción en aves, un fenómeno investigado desde hace décadas y cuyo mecanismo exacto seguía sin estar completamente claro. Aunque los investigadores consideran que se requieren más estudios para confirmar el proceso, los resultados apuntan a que parte del sistema de orientación de las palomas podría encontrarse en el hígado y no únicamente en el cerebro, los ojos o el pico, como se había propuesto anteriormente.