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Ciudad de México.- Las recientes revelaciones de la justicia estadounidense que vinculan al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, con estructuras del crimen organizado, constituyen una "bomba casi atómica" que evidencia la erosión de las instituciones en México. Así lo describió el exgobernador y excandidato presidencial Francisco Labastida Ochoa, quien sostiene que este proceso judicial no es un hecho aislado, sino la confirmación de una red de complicidades donde el poder político y el narcotráfico han intercambiado dinero por impunidad.
El control criminal como sistema de gobierno
Para Labastida, la situación en Sinaloa trasciende la seguridad pública para convertirse en un dilema de soberanía. El exmandatario afirma que en la entidad —y potencialmente en la mitad de los estados del país— el control efectivo no lo ejerce el Estado, sino los grupos criminales. Estos han instaurado un sistema económico paralelo que afecta desde la seguridad básica hasta la producción agrícola, donde los productores se ven obligados a pagar cuotas al narco además de sus obligaciones fiscales ordinarias.
Un callejón sin salida diplomática
La permanencia de Rocha Moya en el cargo representa, según el análisis de Labastida, un riesgo creciente para la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum. Ante el retorno de un Donald Trump al que califica de "impredecible", la falta de acciones contundentes desde la Ciudad de México podría derivar en presiones internacionales sin precedentes. "Tarde o temprano van a juzgar a Rocha Moya", sentenció, sugiriendo que la única salida viable es que el gobernador deje el cargo y enfrente los cargos ante la justicia norteamericana.
La urgencia de un cambio estructural
El diagnóstico de Labastida es tajante: el sistema judicial mexicano, con niveles de impunidad cercanos al 98%, es incapaz de autorregularse sin una intervención profunda. La crisis actual, exacerbada por la falta de fiscales y una reforma judicial que no garantiza independencia, exige una "purga completa" de las instituciones. El exfuncionario concluyó que México se encuentra en una coyuntura crítica donde la lealtad política debe ceder ante la necesidad de rescatar la gobernabilidad democrática del país.
- Contexto: México alberga actualmente 12 de las 25 ciudades más peligrosas del mundo, con Culiacán encabezando la lista global de violencia.