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Ciudad de México.– En un movimiento que refuerza el sello de "humanismo mexicano" y la identidad de género en el gabinete de Claudia Sheinbaum Pardo, la ingeniera y agroecóloga Columba Jazmín López Gutiérrez ha sido designada como la nueva titular de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader).
El nombramiento rompe un techo de cristal histórico: López se convierte en la primera mujer en dirigir la política agrícola del país, relevando al ingeniero Julio Berdegué, cuya salida de la primera línea operativa responde a una urgencia estratégica: la inminente revisión del T-MEC en materia agroalimentaria.
De la tierra a la administración pública
Columba López no es una desconocida en el organigrama de la Cuarta Transformación. Su ascenso ha sido meteórico pero constante:
- Gestión en CDMX: De 2018 a 2024, blindó los recursos naturales de la capital desde la Coreadr, logrando hitos como la tipificación del ecocidio y la protección del Lago Tláhuac-Xico.
- El brazo operativo de Bienestar: Hasta hace unos días, coordinaba el programa Sembrando Vida en 24 estados, lo que le otorga un conocimiento territorial del que carecen los perfiles puramente técnicos.
"México no es una sola voz, es una nación viva y diversa que se construye desde sus raíces", ha sostenido López, quien defiende que el desarrollo rural es imposible sin el respeto a los saberes locales y la identidad comunitaria.
El giro ideológico: las mujeres al centro
A diferencia de gestiones anteriores enfocadas en la productividad industrial, la visión de López Gutiérrez pone el foco en la agroecología y el papel de la mujer. Bajo su gestión en Sembrando Vida, impulsó la narrativa de las mujeres como las "Guardianas de las Semillas Nativas", una postura que ahora escalará a nivel nacional, sugiriendo una transición hacia un modelo agrícola menos dependiente de agroquímicos y más cercano a la soberanía alimentaria tradicional.
El factor T-MEC: la salida de Berdegué
La designación de Columba López también aclara el panorama internacional. Julio Berdegué no abandona el gobierno, sino que se desplaza a una posición de asesoría estratégica para coordinar los asuntos internacionales.
Con las tensiones vigentes por el maíz transgénico y las exigencias de los socios del norte, el Gobierno de México apuesta por un "doble carril": Berdegué operando la diplomacia comercial y López operando la política social y productiva en el sur y las zonas rurales más olvidadas.