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Ciudad de México.— Un medicamento que ofrece una protección casi total contra el VIH podría cambiar el rumbo de la epidemia, pero su distribución avanza mucho más lento de lo esperado. Países africanos con las tasas más altas de contagio enfrentan escasez de dosis, retrasos en las entregas y recortes al financiamiento internacional.
Se trata de lenacapavir (LEN), un tratamiento preventivo que se aplica mediante dos inyecciones cada seis meses. Estudios clínicos demostraron que brinda una protección cercana al 100% contra el VIH, por lo que fue considerado uno de los mayores avances científicos recientes.
Lenacapavir protege casi al 100%, pero las dosis no alcanzan
Aunque Sudáfrica, Zambia y otros países ya comenzaron a aplicarlo, la cantidad de dosis disponibles está muy por debajo de la demanda. Para mediados de junio, Sudáfrica solo había recibido 38 mil dosis y Zambia 13 mil, mientras que el Fondo Mundial había distribuido apenas 225 mil dosis en los países participantes.
Especialistas señalan que el problema se agravó tras los recortes a la ayuda internacional de Estados Unidos, que afectaron programas de prevención, personal de salud y la infraestructura utilizada para combatir el VIH. Además, los medicamentos genéricos de bajo costo no comenzarán a producirse de forma masiva hasta 2027.
Modelos estiman que podría reducir drásticamente los nuevos contagios
Investigadores estiman que, si el medicamento llega de forma amplia a mujeres jóvenes, hombres que tienen relaciones con hombres y trabajadores sexuales, países como Sudáfrica podrían reducir de manera acelerada los nuevos contagios e incluso acercarse al fin de la epidemia en las próximas décadas. También destacan que el tratamiento sería más rentable que ampliar únicamente el uso de pastillas preventivas, ya que requiere menos visitas a clínicas y facilita que los pacientes mantengan el tratamiento.
Mientras aumenta la producción y se resuelven los problemas de financiamiento, organizaciones de salud advierten que el principal reto será garantizar que las dosis lleguen a las personas con mayor riesgo de infección y evitar que el desabasto limite el impacto de uno de los avances más importantes contra el VIH en los últimos años.