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Ciudad de México.— Si quieres que alguien se interese por el cambio climático, llenarlo de estadísticas podría no ser la mejor estrategia. Una nueva investigación encontró que las emociones, las historias y hasta el asombro que provoca la naturaleza pueden ser más efectivos para impulsar acciones climáticas que presentar únicamente datos científicos.
El estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Ginebra, analizó los resultados de 71 investigaciones que reunieron datos de más de 216 mil participantes. Los trabajos compararon distintas formas de comunicar los riesgos climáticos y su capacidad para generar cambios de comportamiento o apoyo a políticas ambientales.
No basta con decirle a la gente cuánto está cambiando el planeta
Los investigadores analizaron 15 estrategias diferentes. Los mensajes basados en información y evidencia científica sí tuvieron efectos positivos, pero no fueron los que mejor funcionaron.
Entre los mensajes más efectivos estuvieron aquellos que provocaban asombro ante la belleza de la naturaleza, generaban una respuesta emocional fuerte o utilizaban historias para explicar el problema.
La Universidad de Ginebra señaló que también funcionaron mejor los mensajes que utilizaban imágenes y aquellos que relacionaban el cuidado ambiental con consideraciones morales o éticas.
En otras palabras, decirle a una persona que un glaciar está desapareciendo puede informarla. Mostrarle qué significa perder ese paisaje y contarle una historia que pueda sentir cercana puede hacer que le importe más.
El “todo depende de ti” puede salir mal
Uno de los resultados más llamativos fue el poco efecto de los mensajes basados en responsabilidad individual o colectiva, como aquellos que plantean que el éxito depende principalmente de cada persona.
Los investigadores encontraron que este tipo de comunicación tuvo poco o ningún efecto y, en algunos casos, pudo generar una reacción de rechazo.
Eso no significa que los datos científicos hayan dejado de ser importantes. Los investigadores sostienen que la evidencia sigue siendo fundamental, pero el reto está en convertir el conocimiento en motivación para actuar.
El estudio fue publicado en el Journal of Environmental Psychology y, de acuerdo con los autores, representa una de las revisiones más amplias realizadas hasta ahora sobre las estrategias utilizadas para comunicar el cambio climático.
La conclusión es bastante sencilla: para que el cambio climático deje de ser solamente una cifra en una gráfica, hay que conseguir que las personas también sientan que lo que está ocurriendo les importa.