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11-S, 25 años después: las guerras, la vigilancia y las heridas que dejó Estados Unidos

El 11 de septiembre de 2001 murieron casi 3 mil personas en los atentados de Estados Unidos. Un cuarto de siglo después, las Torres Gemelas ya no están, pero sus consecuencias siguen presentes

11-S: 25 años después, el día que cambió al mundo sigue dejando preguntas

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Ciudad de México.— Hace 25 años, el mundo vio en televisión cómo dos aviones se estrellaban contra las Torres Gemelas de Nueva York. Después cayó el vuelo 77 contra el Pentágono y el vuelo 93 terminó estrellándose en Pensilvania luego de que los pasajeros intentaran recuperar el control.

Los atentados del 11 de septiembre de 2001 dejaron 2 mil 977 víctimas mortales, sin contar a los 19 secuestradores. Nueva York, Washington y Pensilvania fueron los escenarios directos de una tragedia que modificó la política internacional y la vida cotidiana de millones de personas.

Este viernes, Estados Unidos conmemoró el 25 aniversario con ceremonias en Nueva York, el Pentágono y Pensilvania. En la Zona Cero se leyeron los nombres de las víctimas y se realizaron momentos de silencio correspondientes a las distintas etapas de aquella mañana. Por primera vez, también se incluyó un momento para recordar a quienes murieron posteriormente por enfermedades relacionadas con el 11-S.

Nueva York volvió a escuchar los nombres de las víctimas

La ceremonia principal en Nueva York tuvo un significado particular: los familiares volvieron a ocupar el centro del acto, mientras los políticos permanecieron en segundo plano.

Entre los asistentes estuvieron los expresidentes George W. Bush, Bill Clinton, Barack Obama y Joe Biden, además del vicepresidente J. D. Vance. El actual presidente, Donald Trump, no acudió a la Zona Cero y encabezó la ceremonia en el Pentágono.

La ausencia de Trump generó atención porque en Nueva York los políticos no tienen permitido pronunciar discursos durante la ceremonia. En el Pentágono, en cambio, Trump sí habló y utilizó el aniversario para relacionar los atentados de 2001 con su actual enfrentamiento con Irán.

También hubo una controversia alrededor de Zohran Mamdani, alcalde musulmán de Nueva York. Algunos familiares y figuras políticas cuestionaron su presencia, mientras que otros defendieron que el alcalde debía participar en el homenaje como representante de la ciudad.

Durante la lectura de nombres, uno de los familiares dejó un mensaje especialmente significativo: pidió que el 11-S no fuera utilizado para fomentar odio contra musulmanes o personas diferentes.

El otro legado: miles de personas enfermaron

La historia del 11-S no terminó cuando se apagaron los incendios.

El derrumbe de las Torres Gemelas produjo una enorme nube de polvo que contenía cemento pulverizado, vidrio, metales, amianto y otras sustancias. Bomberos, policías, trabajadores de rescate, voluntarios y habitantes de la zona estuvieron expuestos durante meses.

El Registro de Salud del World Trade Center mantiene actualmente el seguimiento de 71 mil personas expuestas directamente a las consecuencias de los atentados. El Departamento de Salud de Nueva York señala que el registro lleva más de dos décadas estudiando las enfermedades que aparecieron posteriormente.

Los datos más recientes muestran la dimensión del problema: decenas de miles de personas han desarrollado enfermedades respiratorias y cánceres relacionados con la exposición.

El 11-S, por tanto, no dejó solamente víctimas el 11 de septiembre de 2001. También creó una segunda generación de víctimas que enfermó años después.

Y ahora aparecen documentos que estuvieron ocultos durante años

Uno de los temas más importantes de este aniversario no ocurrió en una ceremonia, sino en archivos.

El gobierno de Nueva York comenzó esta semana a publicar más de 170 mil páginas de documentos relacionados con la calidad del aire, los riesgos para la salud y la respuesta de las autoridades después de los atentados.

Entre los documentos aparecen registros que muestran que las autoridades tenían preocupaciones sobre la contaminación del aire mientras públicamente se transmitía el mensaje de que la zona era segura. También aparecieron 68 cajas de documentos que habían sido buscadas durante años y fueron localizadas hasta 2025.

Los archivos incluyen además información sobre el World Trade Center 7, el tercer edificio que se derrumbó aquel día.

La publicación de estos documentos abre una nueva pregunta: ¿qué sabían exactamente las autoridades sobre la contaminación y cuándo lo supieron?

El mundo que nació después del 11-S

El impacto tampoco se quedó en Estados Unidos.

Después de los ataques, Washington lanzó la llamada “guerra contra el terrorismo”, invadió Afganistán y posteriormente Irak, fortaleció sus servicios de inteligencia y amplió los controles de seguridad.

Los aeropuertos cambiaron radicalmente. Viajar en avión significó pasar por controles mucho más estrictos, restricciones para llevar objetos y nuevas formas de vigilancia.

También aumentó la vigilancia electrónica y se aprobaron leyes que ampliaron las facultades del gobierno estadounidense para investigar posibles amenazas terroristas.

El argumento era evitar otro 11-S.

Pero 25 años después, numerosos análisis coinciden en que aquella respuesta también produjo guerras prolongadas, abusos contra los derechos humanos y una expansión del aparato de seguridad estadounidense.

¿Y qué pasó con Al Qaeda?

La organización que planeó los atentados tampoco desapareció.

Al Qaeda perdió buena parte de la estructura centralizada que tenía en tiempos de Osama bin Laden, pero continúa activa mediante organizaciones regionales y redes mucho más descentralizadas.

Actualmente tiene presencia o filiales en zonas de África y Medio Oriente, mientras que otros grupos yihadistas, especialmente el Estado Islámico, ocuparon parte del espacio que dejó Al Qaeda.

La organización ya no tiene el mismo protagonismo mundial que alcanzó después de 2001, pero tampoco desapareció.

25 años después, el 11-S sigue presente

Una generación completa nació después de los atentados.

Para millones de jóvenes, las Torres Gemelas son una imagen de archivo, no un recuerdo personal. Pero el mundo en el que viven todavía tiene muchas de las reglas creadas después de aquel día.

Los controles de los aeropuertos, las políticas antiterroristas, las guerras de las últimas décadas, la vigilancia, las enfermedades de los sobrevivientes y las discusiones sobre discriminación religiosa forman parte de ese legado.

Las Torres Gemelas desaparecieron hace 25 años. Las consecuencias del 11-S, en cambio, todavía están aquí.

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