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Ciudad de México.- Lo que se promovió como la máxima herramienta tecnológica para pacificar los estadios de México terminó convirtiéndose en una red ilegal de recolección de identidades.
La Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno impuso una multa histórica a la Federación Mexicana de Futbol (FMF) por la cantidad exacta de 42 millones 849 mil 95 pesos, tras acreditarse que el organismo violó sistemáticamente la ley de protección de datos personales al operar el sistema conocido como 'FAN ID'.
La resolución de la autoridad federal fulminó la defensa de la Federación al concluir que los directivos del balompié nacional actuaron con total opacidad técnica. Al obligar a los aficionados a registrarse para poder ingresar a los partidos, la FMF cometió dos graves infracciones jurídicas que vulneraron los derechos de la ciudadanía:
- Ocultamiento de datos sensibles: La FMF obligó a los usuarios a tomarse fotografías faciales para crear el código digital, pero omitió informarles de manera adecuada en su aviso de privacidad que estaban recolectando información biométrica, la cual pertenece a la categoría legal más protegida de datos personales sensibles.
- El engaño del 'Check': La ley exige estrictamente que para manipular el rostro de una persona se cuente con un consentimiento expreso y por escrito. Sin embargo, para agilizar su negocio, la FMF se limitó a utilizar el marcado de una simple y genérica casilla de verificación (checkbox) en una página web.
La defensa de una mina de datos biométricos
Aunque la Federación Mexicana de Futbol mantiene el derecho de impugnar esta sanción administrativa ante los tribunales correspondientes, la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno ya advirtió que defenderá la multa con firmeza en los tribunales para salvaguardar el interés público y poner un freno al uso discrecional de la tecnología de vigilancia en el deporte de masas.
El 'FAN ID' fue impuesto obligatoriamente bajo la premisa de generar un código único y personal para rastrear a los asistentes y agilizar los accesos bajo el argumento de la seguridad.
Sin embargo, este fallo demuestra que a cambio de comprar un boleto para ver un partido de futbol, millones de mexicanos entregaron el mapa de su rostro a una entidad privada que ni siquiera se tomó la molestia de blindar legalmente el alcance y uso de sus identidades.