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San Luis Potosí.- El movimiento gallardista cumplió 20 años de controlar los hilos de San Luis Potosí y decidió festejarlo con una demostración de poder que revivió las peores prácticas del viejo régimen. El Teatro del Pueblo de la Fenapo fue el escenario donde el gobernador Ricardo Gallardo Cardona presentó oficialmente a su esposa, la senadora Ruth González Silva, como la candidata natural para sucederlo en 2027.
El mitin, que presumió 50 mil asistentes, se logró mediante un operativo masivo de acarreo de beneficiarios de programas sociales en decenas de autobuses y la asistencia obligatoria de la burocracia estatal, cuyos líderes incluso ensayaron las porras de "¡Gobernadora!".
Lejos de cuidar las formas ante una postulación calificada de nepotismo puro —que ya fracturó las mesas de negociación nacionales con Morena y el PT—, González Silva optó por el cinismo: "Algunas voces dicen que mi trabajo es legislar... me vale lo que digan", lanzó al micrófono.

El proyecto del clan no es temporal; Gallardo Cardona adelantó que la agresiva campaña de afiliación del PVEM (donde ordenó registrar a "la novia, el amante, tíos y vecinos") busca perpetuar su feudo familiar no solo en 2027, sino extenderlo a las elecciones de 2033 y 2039, defendiendo que si hay votos de por medio, el nepotismo es inexistente.
La farsa de la "maldita herencia"
El discurso del gallardismo ha construido su narrativa fustigando a la "maldita herencia" del PRI y del PAN. Sin embargo, en el propio templete del evento convivían cómodamente las viejas glorias del bipartidismo hoy convertidas al "verdeismo": desde el diputado Óscar Bautista Villegas (exPRI) y Aranzazú Puente (exPAN), hasta secretarios de gabinete como Yolanda Cepeda y Mario García Valdés. El movimiento que nació en el extinto PRD ha reciclado a la élite que juró combatir.
El expediente "Guacamaya Leaks": el pacto criminal de Rioverde
Mientras la cúpula del Partido Verde celebra su permanencia en el presupuesto arropando a figuras recicladas del PRI y el PAN (como Óscar Bautista, Yolanda Cepeda y Mario García Valdés), los informes de seguridad nacional apuntan a que los cimientos de este feudo colindan con el crimen organizado.
Un expediente de la Secretaría de la Defensa Nacional, filtrado por el colectivo Guacamaya Leaks y documentado por El Sol de México, destapó que el control territorial de la Zona Media potosina se negoció directamente en las urnas.
De acuerdo con la inteligencia militar, Arnulfo Urbiola Román, actual presidente municipal de Rioverde por el Partido Verde, presuntamente solicitó "licencia" y permiso explícito al grupo criminal "Los Talibanes" —una violenta escisión del cártel de Los Zetas— para poder contender como candidato en las elecciones locales de 2021.

Los documentos de la Defensa no lo ubican como una víctima de extorsión, sino como el presunto líder y facilitador de esta estructura delictiva en una franja estratégica para el tránsito de drogas hacia la frontera norte, que abarca los municipios de:
- Rioverde y Ciudad Fernández
- Cárdenas, Rayón y Alaquines
- Ciudad Maíz y El Naranjo
Aunque el fiscal del estado, José Luis Ruiz Contreras, ha optado por el deslinde institucional asegurando que son "totalmente ajenos" a estas investigaciones, las carpetas federales por lavado de dinero, desvío de más de 200 millones de pesos (delito por el que Gallardo Cardona ya fue encarcelado en 2015), compra de caballos árabes y propiedades lujosas coinciden con reportes recientes de la Embajada de Estados Unidos.
Rioverde: El "imperio" de la farándula frente al terror de las calles
Esta colusión institucional explica el colapso de seguridad que padece la región. Mientras el alcalde Arnulfo Urbiola gasta millones del erario en pautas digitales y campañas de marketing para autopromocionarse como un influencer que gobierna la "Capital del Mundo", el corazón de Rioverde se ha convertido en una zona de guerra.
El fin de semana pasado, un comando armado ejecutó un violento asalto en una joyería en pleno primer cuadro de la ciudad, a unos metros de la plaza principal y bajo la total inacción de la policía local, que terminó con cero detenidos.
Los robos, sin embargo, son la fachada de una crisis humanitaria. Durante la gestión de Urbiola Román, los reportes de "levantones" y desapariciones forzadas a manos de camionetas con civiles fuertemente armados se han vuelto cotidianos, evidenciando que el control de las calles pertenece a las siglas del narcotráfico. Quien alza la voz para denunciar la falta de agua, los baches o la complicidad policiaca es perseguido digitalmente por el ejército de cuentas falsas del Ayuntamiento o bloqueado de los apoyos sociales.
El delirio dinástico que viene para el 2027
El verdadero objetivo de Urbiola Román y su círculo cercano repite el patrón del gobernador: garantizarse impunidad mutua. En la intimidad de su hogar ya se cocina la estrategia para heredar los cargos clave del Ayuntamiento a los "juniors" de su estirpe en las elecciones de 2027, perfiles que carecen de trayectoria pero comparten el apellido. El plan del clan Urbiola es dejar un municipio quebrado y secuestrado por el miedo, pero con las alfombras del Palacio Municipal blindadas para que nadie investigue el desvío indirecto de recursos hacia sus suntuosos lujos familiares.