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California, EU.- Un tenso enfrentamiento de 12 horas en el centro de Bakersfield, California, terminó de manera violenta la madrugada de este miércoles cuando agentes del FBI abatieron a un hombre que se había atrincherado con varios rehenes dentro de un edificio comercial.
A pesar del desenlace fatal para el sospechoso, el Departamento de Policía de Bakersfield confirmó un milagro operativo: todos los rehenes fueron liberados sanos y salvos, sin que ninguno presentara heridas tras la larga noche de terror.
Una amenaza de bomba que mutó en secuestro
La pesadilla comenzó el martes por la tarde en un moderno edificio de oficinas de cuatro pisos con ventanas de vidrio oscuro, cuya planta baja alberga una sucursal de JPMorgan Chase y los pisos superiores pertenecen al distrito escolar local.
La policía respondió inicialmente a una llamada que alertaba sobre una supuesta bomba en el lugar. Sin embargo, al llegar, los oficiales se toparon con un escenario mucho peor: el sospechoso se había atrincherado armado y mantenía cautivas a varias personas.
A lo largo de la tarde y tras intensas llamadas del equipo de negociación de crisis, las autoridades lograron que el hombre liberara a dos de los civiles, pero el resto permaneció atrapado durante toda la noche bajo una enorme presión psicológica.
El centro de la ciudad, completamente paralizado
Bakersfield —una ciudad de 380,000 habitantes ubicada a 160 kilómetros de Los Ángeles— vio cómo su centro cívico se convertía en una zona de guerra. Debido a que el banco se encuentra a solo una cuadra del Ayuntamiento y de la sede central de la policía, las autoridades ordenaron la evacuación inmediata de los edificios gubernamentales aledaños y cerraron por completo las calles periféricas.
“Tenemos todos y cada uno de los recursos a nuestra disposición aquí para lograr la resolución más segura posible”, declaraba el sargento Eric Celedon mientras los francotiradores tomaban posiciones.
El drama captado en livestream
La magnitud del despliegue policial no pasó desapercibida para los habitantes. Jacob Davidson, un streamer local conocido en redes como Dad’s Gone Live, transmitió en vivo el asedio desde la tienda de tatuajes de su familia, ubicada a unos metros del perímetro.
"Entré al estacionamiento subterráneo del banco y vi a los policías entrar por la parte trasera. Esta es la mayor presencia policial que he visto en este pueblo", narró Davidson a los medios.
Su transmisión captó momentos escalofriantes: a través de los cristales oscuros del edificio, miles de espectadores en internet pudieron ver a una de las rehenes meciéndose desesperadamente de un lado a otro antes de agacharse para ocultarse debajo de una ventana. Poco después, el equipo táctico del FBI intervino con fuerza letal, terminando con la amenaza de un solo golpe.