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México.- Lo que comenzó como un golpe a un laboratorio clandestino de drogas terminó en una escena de luto compartido.
Cuatro integrantes de equipos de seguridad —dos agentes mexicanos y dos instructores vinculados a la Embajada de Estados Unidos en México— murieron este domingo en un accidente carretero cuando regresaban de un operativo en Chihuahua.
La misión había concluido; el riesgo, no.
El percance ocurrió en la carretera Chihuahua–Ciudad Juárez, tras una intervención en el municipio de Morelos donde autoridades estatales desmantelaron un punto de procesamiento de drogas.
En el trayecto de regreso, el vehículo en el que viajaban se accidentó. Hasta ahora, no hay una explicación oficial sobre las causas.
Entre las víctimas están Pedro Ramón Oseguera Cervantes, director regional de la Agencia Estatal de Investigación (AEI), y su escolta Manuel Genaro Méndez Montes.
También murieron dos instructores estadounidenses que participaban en labores de capacitación como parte de los esquemas de cooperación bilateral en seguridad.
El fiscal de Chihuahua, César Jáuregui Moreno, confirmó que los instructores formaban parte de un programa regular de entrenamiento. Del otro lado de la frontera, el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, reaccionó con un mensaje público en el que subrayó el nivel de riesgo que enfrentan quienes participan en estas operaciones.
Más allá del discurso oficial, el episodio vuelve a poner en primer plano el costo humano de la estrategia antidrogas: operativos que no terminan cuando se asegura un laboratorio, sino cuando todos logran volver.
En regiones como Chihuahua, marcadas por la presencia del crimen organizado, la cooperación entre ambos países es constante.
Esta vez, sin embargo, el saldo no fue solo un laboratorio desmantelado, sino cuatro vidas perdidas en el camino.