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Ciudad de México.- El destino económico de América del Norte se empieza a jugar a contrarreloj. México y Estados Unidos (EU), han pactado un agresivo calendario de tres rondas de negociaciones bilaterales que arranca formalmente en la capital mexicana, marcando el inicio del primer gran examen al T-MEC desde su entrada en vigor en 2020.
Bajo la batuta de Marcelo Ebrard y el representante comercial adjunto de EU, Jeff Goettman, las conversaciones no serán un mero trámite burocrático: Washington ha desembarcado con una delegación de peso que incluye congresistas clave de ambos partidos y a 60 titanes industriales. El objetivo de este primer choque es claro: redefinir la seguridad económica y endurecer las reglas de origen para cerrar el paso a los productos e inversiones de potencias competidoras ajenas a la región.
Tres asaltos entre la CDMX y Washington
La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) y la Secretaría de Economía mexicana coordinaron un despliegue rápido para evitar que el proceso de revisión contamine las agendas políticas internas:
- Primer asalto (CDMX, 28-29 de mayo): Las mesas de trabajo en la Secretaría de Economía se concentran en blindar las cadenas de suministro y ajustar las reglas de origen para sectores industriales estratégicos.
- Segundo asalto (Washington, 16-17 de junio): El debate se mudará a suelo estadounidense para abrir los expedientes más espinosos: las cuotas agrícolas y las condiciones de competencia equitativa frente a los subsidios estatales.
- Tercer asalto (CDMX, semana del 20 de julio): Una última ventana para amarrar los primeros acuerdos concretos antes de decidir si el tratado se extiende de forma automática o se somete a una renegociación total.
Una cumbre de alto voltaje político y empresarial
La presencia de una comitiva bipartidista del Comité de Medios y Árbitros (Ways and Means) del Congreso estadounidense demuestra que los acuerdos de estas semanas tienen que pasar la aduana del ala más dura de Washington. Marcelo Ebrard confirmó que la instrucción de la presidenta Claudia Sheinbaum es avanzar en una "ruta común" con el principal socio comercial del país.
El comunicado conjunto de la USTR y el gobierno mexicano subraya que la intención formal es garantizar que los beneficios del T-MEC goteen de manera equitativa hacia fabricantes, ganaderos y pequeñas empresas de ambos lados de la frontera. Sin embargo, en los pasillos de la negociación flota la verdadera prioridad compartida por ambas potencias: consolidar una América del Norte más integrada, dinámica y autosuficiente para blindar el bloque comercial de los vaivenes globales.