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Ciudad de México.- El brillo de las pasarelas se apagó de forma violenta para Carolina Flores Gómez. A sus 27 años, la joven que alguna vez representó la belleza de Baja California encontró la muerte en un departamento de la alcaldía Miguel Hidalgo, en la Ciudad de México. Hoy, el caso da un vuelco internacional con la detención de quien debería haber sido parte de su círculo de protección: su suegra
La Fiscalía de la CDMX confirmó que Erika María “N” fue arrestada en la República Bolivariana de Venezuela. No fue una detención fortuita; detrás hubo una ficha roja de Interpol y una coordinación entre la FGR y las autoridades venezolanas.
La mujer era buscada desde el 17 de abril, apenas dos días después de que el cuerpo de Carolina fuera hallado con una herida de bala en la cabeza. Ahora, Erika María permanece bajo custodia a la espera de un proceso de extradición que la traiga de vuelta a México para enfrentar a la justicia.
"Mi madre la mató": el desgarrador testimonio
Lo que hace que este caso sacuda la opinión pública no es solo la violencia, sino el origen de la denuncia. Fue Alejandro, esposo de Carolina y presente el día de los hechos, quien señaló directamente a su propia madre como la responsable de jalar el gatillo de un arma calibre 9 mm.
Aunque inicialmente el caso se manejó como un homicidio doloso, la presión de la familia y la brutalidad de los hechos obligaron a las autoridades a reclasificarlo. Hoy se investiga bajo el protocolo de feminicidio, reconociendo la violencia de género que atraviesa esta tragedia.
Justicia para Carolina
Carolina Flores no era solo una cifra más en la estadística de violencia en México. Era una mujer con sueños, originaria de Ensenada, que en 2017 se coronó como Miss Teen Universe Baja California.
Mientras los trámites diplomáticos avanzan, la exigencia de su familia es clara: que la perspectiva de género no sea solo una etiqueta en el expediente, sino la base para una sentencia que castigue la traición y la saña con la que le arrebataron la vida.