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Australia.- El despegue apenas había comenzado cuando el aeropuerto de Parafield, al norte de Adelaida, dejó de parecer un centro de entrenamiento aéreo para convertirse en una escena de emergencia.
Una avioneta de instrucción no alcanzó a ganar altura y terminó estrellándose contra un hangar dentro del mismo complejo aeroportuario, desatando un incendio que iluminó el cielo con una columna de humo visible desde varios kilómetros a la redonda.
En cuestión de minutos, el lugar pasó del ruido habitual de prácticas de vuelo al de sirenas, radios de emergencia y equipos corriendo entre estructuras envueltas en fuego. Lo que debía ser un vuelo de rutina terminó con un saldo preliminar de dos personas muertas y al menos once heridas.
La aeronave, un modelo Diamond DA42 utilizado para entrenamiento de pilotos, habría presentado una falla poco después de despegar, según los primeros reportes. Esa pérdida de control la llevó directamente contra un hangar, donde el impacto provocó una reacción inmediata, combustible derramado, fuego extendiéndose y personal del aeropuerto intentando evacuar a quienes estaban cerca.
Entre los heridos se reportan personas con quemaduras, golpes severos y afectaciones por inhalación de humo. Varias fueron trasladadas de urgencia a hospitales de la zona, entre ellos el Royal Adelaide Hospital y el Lyell McEwin Hospital, donde continúan recibiendo atención médica.
Mientras tanto, los equipos de bomberos trabajaron durante varios minutos para contener las llamas, complicadas por la presencia de combustible almacenado en la zona del impacto. El fuego no solo alcanzó la aeronave, sino también parte del hangar, lo que obligó a una respuesta de emergencia ampliada.
El aeropuerto de Parafield, conocido por ser uno de los principales centros de formación aérea en Australia, quedó parcialmente restringido tras el accidente, mientras autoridades y cuerpos especializados aseguraban el área.
La Oficina Australiana de Seguridad del Transporte abrió ya una investigación formal.
El objetivo, reconstruir segundo a segundo lo ocurrido, revisar el estado de la aeronave, las condiciones del vuelo y determinar qué falló en esos primeros instantes críticos del despegue.
Por ahora, el nombre de las víctimas no ha sido revelado y las causas siguen sin confirmarse. Lo único claro es que un vuelo de entrenamiento terminó convertido en uno de los incidentes más graves recientes dentro de la aviación general en la región.