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La ilusión del magnesio: Por qué tu cuerpo no necesita la cápsula milagrosa que te están vendiendo en TikTok

¿Citrato, malato o treonato? Académicas de la Universitat de Barcelona desmantelan el lucrativo negocio detrás del mineral de moda en las redes sociales y advierten sobre los riesgos de su exceso.

La ilusión de la píldora contra el estrés y el insomnio.
La ilusión de la píldora contra el estrés y el insomnio.

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El magnesio se ha coronado como el suplemento estrella de la era digital. Bajo la promesa de que es una solución sencilla para dormir mejor, tener energía desbordante, eliminar calambres y pulverizar el estrés, millones de personas han comenzado a consumirlo diariamente.

Sin embargo, la ciencia tiene otros datos. Un riguroso análisis realizado por científicas y catedráticas de la Universitat de Barcelona advierte que el mercado de los suplementos está confundiendo deliberadamente las funciones biológicas reales del mineral con supuestos beneficios clínicos que, en personas sanas, no están demostrados.

Las investigadoras Maria Izquierdo-Pulido, Isabella Parilli y Maria Fernanda Zeron detallan que, si bien el magnesio participa en centenares de reacciones metabólicas y musculares, el organismo no funciona como un depósito que se llena indefinidamente.

En nutrición, "más" no significa "mejor". El beneficio de una cápsula es real si existe un déficit médico diagnosticado; en cambio, si una persona ya cubre sus necesidades a través de la alimentación, añadir más magnesio no le otorgará superpoderes ni actuará como un energizante universal. De hecho, la Unión Europea no tiene aprobada ninguna declaración oficial que vincule este mineral con la mejora del sueño.

El "recetario de sales": ¿Ciencia o estrategia de marketing?

Una de las tendencias más fuertes en redes es la recomendación de una sal específica para cada malestar: citrato para el estreñimiento, bisglicinato para el insomnio, malato para el cansancio o treonato para el cerebro.

El magnesio está en lo que comes.
El magnesio está en lo que comes.

Las expertas de la Universitat de Barcelona son tajantes: aunque estas variantes modifican la absorción y la tolerancia del sistema digestivo, afirmar que una sal es clínicamente superior para curar el estrés en adultos sanos es, hoy por hoy, una estrategia comercial antes que una conclusión científica.

El problema de fondo no es solo el producto, sino el peligroso mensaje que lo acompaña y que resulta sumamente rentable para la industria:

  • Efecto placebo nutricional: Creer que una cápsula va a compensar el impacto del estrés crónico, la falta de sueño o una dieta pobre en nutrientes es engañarse a uno mismo.
  • El peligro de las dosis altas: A diferencia del magnesio que viene de forma natural en los alimentos, el consumo de suplementos en altas dosis puede detonar diarreas, náuseas, dolor abdominal agudo e interferir directamente con la efectividad de antibióticos y fármacos para la osteoporosis.
Primero la mesa, después la farmacia
Las académicas recuerdan que las mejores fuentes de este mineral esencial ya están en la cocina: los cereales integrales, las verduras de hoja verde, las legumbres, los frutos secos, las semillas y el cacao puro. La recomendación científica más sólida sigue siendo la menos atractiva para el mercado: en una población sana, ningún complemento sustituye a una dieta equilibrada. Antes de gastar en la farmacia, la pregunta correcta no debe ser "¿qué suplemento me falta?", sino "¿realmente lo necesito o simplemente me lo han vendido bien?".

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