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Acapulco, Guerrero.- La carrera por la candidatura de Morena al Gobierno de Guerrero en 2027 perfila con claridad a tres mujeres que, desde distintos espacios, buscan convertirse en la primera mujer del movimiento en construir y obtener una candidatura a la gubernatura mediante un proceso interno desde su propio liderazgo político: Beatriz Mojica Morga, Abelina López Rodríguez y Esthela Damián Peralta. Si bien Evelyn Salgado Pineda hizo historia como la primera gobernadora del estado, su postulación se produjo en 2021 tras la cancelación de la candidatura de Félix Salgado Macedonio, en un contexto político extraordinario.
Las tres cuentan con experiencia en el servicio público, pero sus trayectorias son marcadamente distintas. Mientras Beatriz nacida en Guerrero, ha construido toda su vida política en la entidad, Abelina hizo de Guerrero su proyecto político pese a no haber nacido en el estado, y Esthela aunque guerrerense de origen, desarrolló prácticamente toda su carrera en la Ciudad de México y el Gobierno Federal.
El arraigo en Guerrero cuenta igual o más que la cercanía al poder central
La diferencia no es menor y cuenta mucho. En una entidad donde el conocimiento de las regiones, las estructuras políticas y los liderazgos locales suele pesar tanto como la cercanía con el poder nacional, el arraigo puede convertirse en un activo determinante.
Beatriz Mojica tiene el perfil con mayor equilibrio entre preparación académica, experiencia legislativa y conocimiento territorial. Nacida en la Costa Chica de Guerrero, ha desarrollado toda su carrera política en la entidad durante más de tres décadas, transitando por el Congreso local, la Cámara de Diputados, el Senado de la República y el Gobierno estatal. Además, ya participó en una elección por la gubernatura, en la mayor crisis política y social que ha experimentado Guerrero en el siglo xxi. Esta experiencia le permitió construir una estructura política y recorrer las ocho regiones del estado.
Su principal fortaleza radica precisamente en ese conocimiento integral de Guerrero y en una formación académica que la distingue de los otros perfiles que hoy compiten; no obstante, su principal reto continúa siendo convencer a un sector de Morena que aún recuerda su pasado y su papel en la alianza PRI-PAN-PRD y demostrar que puede traducir su experiencia legislativa en una narrativa ejecutiva.
Abelina López llega con una fortaleza distinta. Aunque nació en Oaxaca, toda su vida política de 40 años se ha desarrollado en Guerrero, particularmente en Acapulco, donde ha sido regidora, diputada local, diputada federal y presidenta municipal en dos ocasiones de Acapulco. Ninguna de las otras dos aspirantes posee una experiencia ejecutiva municipal tan reciente y compleja como la suya.
Gobernar Acapulco, especialmente después del impacto del huracán Otis, le ha permitido enfrentar desafíos financieros, administrativos y sociales que ningún otro municipio del estado concentra. Esta experiencia le otorga credenciales para argumentar capacidad de gobierno. Sin embargo, también carga con el desgaste natural de administrar el principal municipio de Guerrero y con las críticas que acompañan cualquier gestión de alta exposición pública.
El caso de Esthela Damián es diferente. Nació en Guerrero, pero su trayectoria política se consolidó en la Ciudad de México, donde ocupó distintas responsabilidades de primer nivel, además de desempeñar cargos estratégicos en el Gobierno Federal. Su experiencia administrativa y de operación institucional es amplia y difícilmente cuestionable.
No obstante, su desafío no está en el currículum, sino en el territorio. Apenas hace alrededor de tres meses inició un trabajo político permanente en Guerrero, luego de dejar la Consejería Jurídica de la Presidencia para incorporarse al escenario estatal. Frente a dos aspirantes que acumulan décadas construyendo estructuras políticas en la entidad, el tiempo representa su principal adversario.
En términos de arraigo, el contraste es evidente: Beatriz Mojica nació en Guerrero y toda su carrera política se ha desarrollado en el estado; Abelina López no nació en Guerrero, pero construyó allí toda su trayectoria política; Esthela Damián nació en Guerrero, pero la mayor parte de su experiencia pública y política se forjó fuera de la entidad.
Si la decisión se tomara únicamente con base en la experiencia administrativa, las tres podrían presentar argumentos sólidos. Si el criterio fuera la experiencia ejecutiva, Abelina tendría una ventaja derivada de su gobierno en Acapulco. Si se privilegiara la gestión institucional y la cercanía con el Gobierno Federal, Esthela aparecería como un perfil competitivo. Pero si la valoración incorpora preparación académica, diversidad de cargos, conocimiento del estado y trayectoria política en Guerrero, Beatriz Mojica se presenta como el perfil más completo.
La complejidad de la elección y el factor Félix
Sin embargo, las candidaturas en Morena se definen de manera compleja. La competitividad electoral, el posicionamiento en las encuestas, la capacidad de movilización, la estructura territorial, los acuerdos internos y la lectura política de la dirigencia nacional serán determinantes. En Guerrero, además, existe un elemento que sigue marcando el ritmo de la sucesión: la influencia de Félix Salgado Macedonio.
Las próximas semanas no solo definirán quiénes llegarán a la encuesta final; también permitirán conocer cuál será el criterio que prevalecerá en Morena para elegir a su abanderada o abanderado: el arraigo territorial, la experiencia de gobierno, la cercanía con el proyecto nacional o el equilibrio de las fuerzas internas. Solo entonces se sabrá quién encabezará la apuesta del partido para retener la gubernatura de Guerrero, ante un PRI que pudiera dar la sorpresa encabezado por Manuel Añorve Baños y el factor Félix Salgado Macedonio.