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Estados Unidos condiciona el T-MEC a que México ceda en agua y frontera

En vísperas de su reunión en Palacio Nacional con Claudia Sheinbaum, Jamieson Greer advierte desde el Senado estadounidense que Donald Trump no aceptará renovar el tratado si no hay colaboración en materias ajenas al comercio.

Jamieson Greer, titular de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR).
Jamieson Greer, titular de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR).

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México.- La antesala de la reunión en Palacio Nacional arrancó con una advertencia sin rodeos desde Washington. Jamieson Greer, titular de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), dejó claro ante el Senado de su país que la permanencia del T-MEC no se definirá únicamente en la mesa de las aranceles.

Para la administración de Donald Trump, la supervivencia del acuerdo comercial dependerá de la disposición de México para ceder en temas críticos de la agenda bilateral, como la crisis por las entregas de agua en la frontera y la seguridad en los límites territoriales.

La declaración de Greer se dio en el marco de su comparecencia ante el Comité de Finanzas, horas antes de viajar a la Ciudad de México para encontrarse con la presidenta Claudia Sheinbaum.

El choque de posturas coincide con el cierre de la tercera ronda de negociaciones técnicas bilaterales sobre la revisión del tratado, donde los equipos de ambos países han discutido asuntos clave como el acero, la industria automotriz, la seguridad económica y las reglas de origen.

El agua y la sombra de China como moneda de cambio

El condicionamiento estadounidense quedó expuesto tras el cuestionamiento del senador tejano John Cornyn sobre los retrasos en las entregas de agua del río Bravo estipuladas en el Tratado de 1944.

Aunque Greer reconoció que el diferendo hídrico es del ámbito del Departamento de Estado, no dudó en vincularlo directamente con la disposición del mandatario estadounidense: "Si queremos tener una relación comercial beneficiosa con México y algún tipo de acuerdo, también deben colaborar en este tema. Obviamente, también en asuntos de seguridad fronteriza", aseveró.

A la par del agua, Washington mantiene la mira puesta en cerrar la puerta trasera a la producción asiática. Greer remarcó que endurecer las reglas de origen es uno de los pendientes de mayor peso en la mesa, argumentando la necesidad de garantizar que los beneficios del libre comercio se queden estrictamente en la región y no terminen favoreciendo de manera indirecta a terceros competidores como China o Vietnam.

Un déficit creciente y la opción de pactos interinos

Detrás de la retórica negociadora subyacen las cifras que incomodan a la Casa Blanca. Durante su exposición, el funcionario estadounidense expuso el incremento del déficit comercial con sus socios norteamericanos como prueba de que el acuerdo aún requiere ajustes severos, señalando que la brecha con México pasó de 110 mil millones de dólares en 2020 a 168 mil millones en 2024, sumado a constantes fricciones en barreras agrícolas y normativas laborales.

Con un panorama complejo que incluye controversias abiertas —como la investigación mexicana a la carne de cerdo de EU derivada de las disputas por el jitomate—, el representante comercial perfiló una ruta paulatina. Greer adelantó que buscarán poner sobre la mesa opciones de acuerdos interinos antes de que concluya el año, permitiendo que Trump, Sheinbaum y el liderazgo canadiense evalúen avances inmediatos mientras las discusiones más álgidas continúan extendiéndose hasta el próximo año.

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