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Washington.- Apenas cuatro votos marcaron la diferencia entre un freno legislativo y la aprobación del presupuesto militar más abultado en la historia de Estados Unidos. Con una pizarra final de 216 a favor y 212 en contra, la Cámara de Representantes dio luz verde a la Ley de Autorización de la Defensa Nacional para 2027, asignando una cifra récord de 1.15 billones de dólares al Departamento de Defensa.
La votación dejó al descubierto una fractura política profunda y un tablero de lealtades cruzadas en el Capitolio: mientras siete republicanos rompieron filas para oponerse al desorbitado gasto, seis demócratas sumaron sus votos para sacar adelante unas cuentas que reflejan de lleno las exigencias financieras de una nueva escalada militar en el extranjero.
El costo real del conflicto en Oriente Medio
Detrás del histórico desembolso subyace el impacto económico de las operaciones en Irán. Semanas antes del debate en el Pleno, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, había estimado ante el Senado en cerca de 37,500 millones de dólares el costo del conflicto con Teherán, defendiendo la solicitud del presidente Donald Trump de inyectar 87,600 millones adicionales a las arcas del Pentágono.
El documento final no solo avala esta partida operativa y garantiza cientos de millones de dólares para proyectos militares conjuntos con Israel, sino que intenta blindar la moral de las tropas en un momento crítico. En un intento por humanizar el gasto frente a las duras críticas demócratas, el paquete contempla un incremento salarial de entre el 5% y el 7% para los miembros de las Fuerzas Armadas, además de destinar 1,800 millones de dólares a la mejora de cuarteles y vivienda familiar.
Submarinos, cazas B-21 y el sueño de la "Cúpula Dorada"
Más allá de los incentivos al personal, el presupuesto es una radiografía del rearme estadounidense a gran escala. En el aire, se reservan 56,000 millones de dólares para impulsar el desarrollo de aviación de última generación, acelerando la producción de los bombarderos B-21 Raider, los cazas F-35 y helicópteros de combate Chinook y Blackhawk. En el mar, la inversión supera los 60,000 millones para la construcción y mantenimiento de sumergibles estratégicos —incluyendo un cuarto submarino de la clase Columbia— y destructores de misiles.
Sin embargo, el corazón del proyecto reside en la asignación de recursos para dar los primeros pasos firmes hacia la "Cúpula Dorada". Este escudo de defensa antimisiles de múltiples capas, diseñado para interceptar amenazas balísticas, hipersónicas y de crucero sobre territorio estadounidense, se consolida como la gran prioridad estratégica de la administración Trump, convirtiendo el presupuesto defensivo de 2027 en el pilar de su nueva doctrina de seguridad nacional.