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Cartagena, Colombia.- Colombia vive este domingo una de las jornadas electorales más determinantes de su historia reciente. El censo electoral, que supera los 41 millones de ciudadanos tanto en el país como en el exterior, acude a las urnas con una única tarea: elegir la fórmula presidencial y vicepresidencial que sustituirá a Gustavo Petro en la Casa de Nariño.
La campaña llega a su fin en un ambiente de intensa polarización. La carrera se ha reducido esencialmente a dos visiones de país irreconciliables: la continuidad del modelo social progresista o un viraje radical hacia la derecha. Aunque el candidato oficialista Iván Cepeda lidera los sondeos, las encuestas advierten que el margen no será suficiente para evitar una segunda vuelta el próximo 21 de junio, un escenario donde la eventual unión de las fuerzas conservadoras podría cambiar por completo el tablero político.
Iván Cepeda y el peso de la herencia del Pacto Histórico
Como el heredero natural de la agenda de Petro, el filósofo y consolidado defensor de los Derechos Humanos, Iván Cepeda, carga con el reto de defender los logros del Gobierno saliente en materia de reducción de pobreza y reforma agraria. Sin embargo, también debe esquivar el lastre de las promesas incumplidas. La ambiciosa política de "Paz Total" se ha estrellado contra la realidad: en el último año, la tasa de homicidios alcanzó su punto más alto desde 2021 y las organizaciones criminales como el Clan del Golfo han duplicado sus filas, impulsadas por un negocio del narcotráfico que sigue siendo más lucrativo que cualquier alternativa estatal.
Cepeda promete mantener el control estatal en sectores clave como las pensiones y la salud —esta última en cuidados intensivos tras el archivo de la reforma oficialista en el Congreso—. Además, su campaña se apoya en su histórico perfil de fiscalizador y en sus pasadas batallas judiciales contra el expresidente Álvaro Uribe, presentándose como la opción de la memoria y la justicia social en un país históricamente desigual.
La contraofensiva de la derecha
El descontento con la seguridad y la gestión de la salud ha pavimentado el camino para discursos de corte radical. El rival más fuerte de Cepeda en los sondeos es Abelardo de la Espriella, un polémico abogado penalista y empresario que se ha autoproclamado el outsider de la contienda bajo su movimiento "Defensores de la Patria". Con consignas que emulan el modelo del salvadoreño Nayib Bukele y una abierta admiración por Donald Trump, De la Espriella propone recuperar el orden "por la razón o por la fuerza", prometiendo bombardeos a narcocultivos y una purga institucional contra la corrupción.
Por otro lado, la derecha tradicional se aglutina en torno a la senadora Paloma Valencia, la ficha del Centro Democrático apadrinada por Álvaro Uribe. Valencia apoya su discurso en las fórmulas clásicas del conservadurismo: militarización de vías, reactivación de la fumigación aérea con apoyo tecnológico de Estados Unidos y una férrea oposición a los beneficios judiciales de los acuerdos de paz de 2016. Su agenda no solo es de orden público, sino moral, manteniendo una postura inflexible en defensa de la familia tradicional y en contra del aborto.
El dato: Quien resulte ganador se encontrará con un Congreso fragmentado donde el Pacto Histórico y el Centro Democrático obligarán a buscar alianzas con los partidos tradicionales (liberales y conservadores) para poder gobernar.
Independientemente del resultado, el próximo presidente heredará un país con los cultivos de coca en máximos históricos, un sistema sanitario al borde del colapso financiero y un electorado que exige soluciones inmediatas a la violencia cotidiana.