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El mítico 'Kraken' no era solo una leyenda, fue el mayor depredador durante el Cretácico

Olvida al Tiburón Blanco: los auténticos dueños del océano eran pulpos gigantes de 19 metros.

Unos pulpos gigantes parecidos al legendario "Kraken" el ecosistema marino.
Unos pulpos gigantes parecidos al legendario "Kraken" el ecosistema marino.

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Agencia Sinc.- Durante siglos, nos han contado la misma historia: en el océano, los vertebrados (peces grandes, tiburones y reptiles) siempre han mandado, mientras que los invertebrados eran el aperitivo. Pero la ciencia acaba de darle un giro de 180 grados a este guion. Un estudio publicado en la revista Science revela que, durante el Cretácico, unos pulpos gigantes parecidos al legendario "Kraken" no solo sobrevivían, sino que dominaban la cima del ecosistema marino.

Un gigante que permanecía "invisible"

Estos antiguos cefalópodos, conocidos como Nanaimoteuthis, no eran precisamente discretos. Según el equipo liderado por Yasuhiro Iba, de la Universidad de Hokkaido, la especie N. haggarti alcanzaba dimensiones de entre 7 y hasta 19 metros de largo. Para que te hagas una idea: eran tan grandes como los mayores depredadores de su tiempo.

¿Por qué hemos tardado tanto en descubrirlo? El problema es que los pulpos son "invisibles" para el tiempo. Al tener cuerpos blandos, sus restos rara vez se convierten en fósiles. Sin embargo, la clave ha estado en sus mandíbulas. Gracias a técnicas digitales, los científicos analizaron picos fósiles que cuentan una historia de fuerza bruta: presentan un desgaste que revela que pasaban sus días triturando conchas, caparazones y estructuras óseas de sus presas.

Diestros, zurdos y muy inteligentes

Lo más fascinante no es solo su tamaño, sino su "cerebro". El estudio detectó un desgaste asimétrico en sus mandíbulas, lo que sugiere un comportamiento lateralizado. En biología, esto es el equivalente a ser "diestro" o "zurdo", un rasgo vinculado a sistemas nerviosos complejos. Esto abre la puerta a que estos animales ya presentaran niveles de inteligencia avanzados, similares a los pulpos modernos que conocemos hoy.

Al deshacerse de las pesadas conchas externas, estos pulpos evolucionaron hacia cuerpos flexibles y móviles que les permitieron crecer sin las limitaciones de una armadura. No se tragaban a sus víctimas enteras; las capturaban con brazos largos y las procesaban con sus poderosas mandíbulas, ocupando el mismo nivel trófico que los grandes reptiles marinos.

Redefiniendo la pirámide del mar

Este hallazgo obliga a los científicos a revisar cómo entendemos los océanos antiguos. Tradicionalmente se pensaba que la cima de la pirámide era exclusividad de los vertebrados, pero el papel de los invertebrados de cuerpo blando ha sido subestimado sistemáticamente por la falta de fósiles.

El estudio es un ejemplo perfecto de evolución convergente: la naturaleza encontró dos caminos distintos para crear al depredador perfecto. Vertebrados y cefalópodos, a pesar de ser parientes muy lejanos, desarrollaron las mismas armas: mandíbulas poderosas, movilidad extrema, gran tamaño y una inteligencia superior. El Kraken, después de todo, era real.

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