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El "Medievo 2.0" o la manufactura del usuario funcional| INFORME PENINSULAR

el “Medievo 2.0” opera como un régimen de gestión cognitiva donde la desnutrición, el desmantelamiento educativo y los algoritmos adictivos convergen para manufacturar una población sumisa, incapacitada para el pensamiento crítico.

El "Medievo 2.0" no es un accidente técnico, sino una convergencia de intereses.
El "Medievo 2.0" no es un accidente técnico, sino una convergencia de intereses.

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Por: Eduardo Serna


Opinión.- En esta oportunidad vamos a darnos a la tarea de esclarecer un concepto que he mencionado en otras columnas y que por extensión de las mismas no había podido aclarar, dado que no podemos extendernos, trataré de ser breve.

El “Medievo 2.0” no es un concepto de la narrativa periodística que escribo, tampoco es un efecto colateral del progreso tecnológico, sino un régimen de gestión cognitiva que, mediante la convergencia de políticas pedagógicas, diseños adictivos, degradación nutricional y desregulación tecnológica, produce funcionalmente los mismos efectos que el oscurantismo medieval: una población incapacitada para el pensamiento crítico, la autonomía epistémica y la resistencia política, es decir, altamente manipulable.

Esto es realmente grave, sobre todo en nuestro contexto actual, que requiere capacidad de discernimiento que desemboque en la acción. No se afirma que exista un “consejo de sabios malvados” tal cual, sino que existe una convergencia estructural de intereses (económicos, políticos, ideológicos) que hace que el deterioro cognitivo sea funcional al sistema y, por tanto, tolerado, incentivado o diseñado en sus componentes. Digo esto para desactivar las refutaciones que sitúan esto en el cajón de las conspiraciones. Aunque para algunos desconfiados el efecto dañino y conveniente para los grupos de poder tiene un dejo de acción orquestada; sea una u otra, las pruebas son contundentes, y aquí las repasamos:

La Generación Z es la primera en la historia moderna en puntuar más bajo que sus padres en pruebas estandarizadas (Horvath, PISA 2022). ¿Es este declive un accidente del progreso o el resultado previsible de decisiones sistémicas? Como ya se dijo, la intencionalidad no requiere conspiración monolítica; basta con negligencia estructurada y beneficio sistémico.

Del monopolio de la información al secuestro de la atención

El monopolio de la información y el conocimiento durante la época del “Medievo 1.0” pertenecía a la Iglesia y la nobleza, esas elites de la antigüedad controlaban el acceso a la información de todo tipo, de igual manera se procedió a quemar todo texto que retaba la hegemonía ideológica y religiosa. Como resultado, la ignorancia de la población quedaba subyugada al poder religioso (iglesia) y militar (reyes y feudales).

“Medievo 1.0” pertenecía a la Iglesia y la nobleza.
“Medievo 1.0” pertenecía a la Iglesia y la nobleza.

Con la introducción de la imprenta comenzó la alfabetización masiva, las escuelas como promesa de emancipación (y lo fue por un tiempo). Con el desarrollo de las artes y la filosofía, comenzó un auge humanista.

Ahora en el “Medievo 2.0” no hay privación de información, por el contrario, hay una saturación, en donde el monopolio de la atención es regido por algoritmos diseñados para “capturar”. Las oligarquías tecnológicas y corporaciones trasnacionales controlan el flujo de significados, la codificación de mensajes y la alimentación. La ignorancia se produce de manera multifactorial a diferencia del primer medievo, pero con el mismo efecto funcional (población dependiente de intermediarios para interpretar la realidad), aunque con mecanismos opuestos.

Formar usuarios, no ciudadanos

Hay evidencia contundente de que desde la década de los 70 comenzó, con la introducción de las ideas neoliberales, la reforma de planes de estudio en múltiples países (por ejemplo, eliminación de filosofía en bachillerato en algunos estados de México, recortes en humanidades en Europa). La eliminación de materias como ética y filosofía significó para la población quitarle herramientas para el juicio ético, convirtiendo a las sociedades para ser más susceptibles a la manipulación algorítmica y la obediencia funcional.

La transición a las herramientas tecnológicas (pantallas) ha eliminado de los planes de estudio la escritura a mano. Estudios neurocientíficos vinculan la escritura a mano con la consideración de memoria, pensamiento structured y desarrollo motor fino (Universidad de Indiana, 2012; Noruega, 2021). La escritura digital prioriza velocidad sobre profundidad; el pensamiento se vuelve fragmentario, reactivo, superficial.

La “facilitación” tecnológica en matemáticas con el uso de calculadoras y aplicaciones de resolución antes de dominar fundamentos provoca caída en competencias matemáticas básicas (PISA). Esto hace que se pierda la capacidad de pensamiento lógico-abstracto, esencial para detectar falacias, manipulación estadística y argumentos engañosos.

Los programas de estudio y la sociedad en general, como resultado de esto, premian el resultado por sobre el proceso o el cuestionamiento. La evaluación estandarizada frente al pensamiento crítico gana terreno; los sistemas educativos priorizan la respuesta correcta sobre la pregunta pertinente. Se está formando para la obediencia cognitiva y la productividad, no para la autonomía intelectual, la comprensión y la acción que preserve la vida. No es que “antes se enseñaba mejor”, es que cambiaron los objetivos; ya no se forman ciudadanos críticos, se forman usuarios funcionales.

Biopolítica del cansancio: la desnutrición de la voluntad

Recientes estudios alertan sobre la alimentación: los alimentos modificados genéticamente desequilibran la química cerebral, y hay componentes en el diseño de los mismos que provocan adicción, obesidad y otras enfermedades. La alimentación ultraprocesada está también vinculada con inflamación sistémica, deterioro cognitivo y mayor riesgo de depresión (BMJ, 2024; JAMA Pediatrics; Academia mexicana de ciencia).

Una población con desregulación emocional y cognitiva es más vulnerable a la captura por plataformas que ofrecen dopamina inmediata. El desequilibrio de la química cerebral provocado por una alimentación deficiente afecta el pensamiento reflexivo, y no solo se trata de la química cerebral, sino también del desequilibrio en la microbiota intestinal. No se absorben nutrientes importantes, lo que provoca cansancio crónico y sometimiento de la voluntad.

De la adicción al algoritmo a la entrega del pensamiento

Los diseños adictivos de plataformas están orientados a tomar ventajas del deterioro cognitivo y emocional de los usuarios funcionales. Documentos internos de Meta/Facebook revelaron que sabían que Instagram dañaba la salud mental de adolescentes (FrancesHaugen, 2021). Fallos judiciales recientes con multas que alcanzaron cifras históricas, como el caso de Meta en Nuevo México por dañar intencionalmente a menores, en donde un jurado encontró culpable a la empresa, imponiendo una multa de 375 millones de dólares. Esto no es “adicción accidental”; es un modelo de negocio basado en la captura de atención. Capitalizando la mala alimentación y el diseño adictivo de estas herramientas, es igual a tormenta perfecta para el deterioro cognitivo.

Por otro lado, las grandes empresas de IA lanzan modelos potentes (Grok, ChatGPT, Gemini) sin salvaguardas pedagógicas, sin regulación sobre uso infantil, sin transparencia algorítmica, ¿por qué tanta prisa? ¿Por qué no esperar a entender los impactos cognitivos? En la carrera por la hegemonía, quien controle la IA controla la narrativa futura. Lo vimos recientemente con el manifiesto de Palantir (leer artículo).

La intención es la captura temprana, formar a las nuevas generaciones en dependencia de herramientas privadas que tomen control de la narrativa, delegando el razonamiento a la IA; con esto perdemos la capacidad de hacerlo nosotros mismos. “Cuando le entregas a un niño una IA antes de que haya aprendido a pensar, no le estás dando una herramienta; le estás dando un amo.”

Negligencia estructurada: el beneficio de la sumisión

“Convergencia estructural”: No hace falta probar que un grupo secreto se reunió y diseñó el Medievo 2.0. Basta con demostrar que cada decisión (reformar la educación, alimentación modificada, lanzar IA sin regulación, diseñar algoritmos adictivos) beneficia a actores poderosos (empresas, gobiernos, elites oligárquicas).

Esos actores tienen acceso a información privilegiada (sabían que habría daño cognitivo) y, aun así, ejecutaron las decisiones; el resultado final es una población más fácil de gestionar, manipular y explotar. La intencionalidad no está en la conspiración, sino en la estructura y su utilidad para que el sistema obtenga los beneficios. No hace falta que el dueño de una fábrica de cigarrillos odie a sus clientes para que su negocio cause cáncer. Basta con que priorice ganancias sobre salud.

El “Medievo 2.0” es la afectación cognitiva que es funcional al necrocapitalismo. No podemos probar “intención secreta”, pero sí podemos probar “negligencia estructurada y beneficio sistémico” muy claro. Identificar esto nos provee de conciencia como primer paso; la organización para combatir esto es el segundo.

Como siempre, lo invito a reflexionar y tomar acción.


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