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Ciudad de México.- El relevo en la dirección de Petróleos Mexicanos (Pemex) llega acompañado de una estricta lista de entregables financieros y operativos. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo trazó los objetivos prioritarios que asumirá Juan Carlos Carpio al frente de la institución, situando como meta principal estabilizar y mantener la producción en un suelo de 1.8 millones de barriles de petróleo diarios.
- Estrategia internacional: México busca un acuerdo con la brasileña Petrobras para asimilar sus esquemas de exploración en aguas profundas y consolidar la plataforma de producción petrolera.
- La encrucijada energética: El Gobierno federal mantiene bajo análisis técnico la viabilidad del uso de la fracturación hidráulica (fracking) para la extracción de gas no convencional.
- Consolidación industrial: La agenda a mediano plazo exige concluir la infraestructura de las coquizadoras en las refinerías de Tula y Salina Cruz para maximizar la producción de gasolinas.
Para alcanzar este volumen sin comprometer las reservas, la mandataria anunció que la empresa estatal deberá concentrar una inversión muy significativa en la exploración de nuevos yacimientos. En este rubro, la administración federal apuesta por la cooperación internacional:
"Queremos hacer una alianza con Petrobras. Ellos tienen el desarrollo de distintos esquemas de exploración para Brasil que nos interesan muchísimo que podamos compartir; entonces, exploración y producción para su meta de 1.8 millones de barriles diarios", detalló Sheinbaum durante su conferencia de prensa.
El dilema del gas y la fracturación hidráulica
Otro de los flancos críticos para la nueva dirección será garantizar la soberanía en el suministro de gas natural, un insumo clave para la generación eléctrica y la industria nacional. El reto no solo es volumétrico, sino metodológico y ambiental.
Carpio tendrá que coordinar los esfuerzos del grupo de especialistas encargado de evaluar si México debe incursionar en la producción de gas no convencional y bajo qué condiciones. La presidenta confirmó que sobre la mesa se encuentra el debate en torno a la viabilidad de utilizar la fracturación hidráulica —procedimiento altamente cuestionado por organizaciones civiles— para determinar "cómo y en dónde" podría ser factible su aplicación.
El toque final a la infraestructura
La tercera línea de acción se concentra en el sistema de refinación nacional, donde el objetivo ya no es expandir la capacidad instalada, sino consolidar la eficiencia de los complejos existentes.
La hoja de ruta para Pemex en el mediano plazo incluye:
- Conclusión de obras: Terminar los proyectos pendientes en las refinerías de Tula y Salina Cruz.
- Mayor valor agregado: Optimizar la operación de las plantas coquizadoras para reducir la producción de combustóleo y transformarlo en gasolinas limpias.
- Soberanía alimentaria: Reactivar la cadena petroquímica para elevar sustancialmente la producción nacional de fertilizantes.
Con este paquete de directrices, el Ejecutivo busca transitar de la fase de rescate financiero de Pemex hacia una etapa de eficiencia operativa y tecnológica, donde el éxito de la gestión de Carpio se medirá directamente en los indicadores de extracción y refinación de los próximos años.