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Ciudad de México.- Si usted pensaba que la antipoesía era un movimiento literario de Nicanor Parra, el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) acaba de redefinir el concepto. Para celebrar el Día Mundial de la Poesía, la institución decidió que era buena idea ignorar el archivo fotográfico más grande del país y, en su lugar, pedirle a una Inteligencia Artificial —bastante poco inteligente, por cierto— que "imaginara" a nuestros próceres.
El resultado fue un bodrio visual que logró lo imposible: unir a todo el gremio literario en una sola carcajada de indignación. Vimos a una Sor Juana con rasgos sospechosamente masculinos (¿o será que el INBAL ya practica el lenguaje no binario mediante algoritmos?), y a un Octavio Paz que parecía salido de un videojuego de bajo presupuesto de los años 90.
Como bien señaló el escritor Julián Herbert: "Ni para cagarla pueden ser originales". La publicación fue borrada tan rápido que ni el algoritmo más veloz pudo salvarlos del "quemón" digital.
La austeridad republicana llegó al diseño
Lo que este incidente revela no es solo una falta de gusto estético, sino la pauperización absoluta de una institución que alguna vez fue el faro cultural de América Latina.

- ¿No hay presupuesto para un diseñador? Al parecer, en la Secretaría de Cultura sale más barato picar un botón que contratar a un profesional que sepa distinguir a Rosario Castellanos de una tía en un filtro de Instagram.
- ¿Nadie revisa? Los funcionarios de Comunicación Social parecen estar más ocupados borrando comentarios críticos que verificando que los retratos se parezcan, al menos de lejos, a los originales.
Un barco a la deriva
Pero el problema no es solo que el INBAL no sepa usar el Midjourney. Lo verdaderamente grave es que la Coordinación Nacional de Literatura sigue acéfala.
Ya pasó más de un mes desde el despido de Nadia López García —quien salió tras el escándalo de la famosa "carta de sanidad moral" que pretendían imponer a los escritores— y el puesto sigsupervisar ue acumulando polvo.

"Tener una institución de cultura sin directores es como tener un libro sin páginas: solo sirve de adorno, y este adorno ya se está descascarando".
Mientras el INBAL juega a ser vanguardista con imágenes generadas por computadora para ocultar su miseria administrativa, la literatura mexicana sigue esperando a que alguien, preferiblemente humano y con criterio, tome las riendas de una coordinación que hoy solo destaca por sus errores de Photoshop y su vacío de poder.
La responsabilidad de esta publicación que ofende a la literatura nacional, es responsabilidad de los encargados de comunicación social de la Secretaría de Cultura quienes tienen la obligación de supervisar el trabajo de sus pares en el INBAL, más que un asunto de presupuesto, la infame publicación refleja ignorancia y poco compromiso con el arte y la cultura de quienes están al frente de esa institución.
