Tabla de contenido
Caracas, Venezuela.— Dos semanas después de los terremotos que devastaron la costa norte de Venezuela, la búsqueda de sobrevivientes prácticamente terminó. Ahora, cientos de familias permanecen entre los edificios colapsados para recuperar los cuerpos de sus seres queridos, mientras miles de personas siguen desaparecidas bajo los escombros, informó The New York Times.
El gobierno venezolano ha confirmado cerca de 3 mil 700 personas fallecidas, pero la magnitud de los derrumbes y la falta de maquinaria especializada mantienen sin localizar a un número aún indeterminado de víctimas. La mayoría de los daños se concentran en el estado de La Guaira.
Miles de desaparecidos y familiares excavan con sus propias manos
Con la salida de gran parte de los equipos internacionales de rescate, familiares y voluntarios continúan removiendo concreto, varillas y escombros con herramientas improvisadas e incluso con las manos.
"Ya no hay sobrevivientes aquí. Estamos buscando cuerpos", dijo al diario estadounidense Víctor José Calderón Castillo, quien asegura haber perdido a unos 20 familiares y todavía busca a tres de ellos entre los restos de un edificio.
Muchos habitantes han instalado campamentos sobre las construcciones derrumbadas porque temen que las autoridades retiren los escombros sin recuperar ni identificar todos los cuerpos que permanecen atrapados.
El duelo se prolonga mientras disminuyen las labores de rescate
En distintas zonas de La Guaira y Catia La Mar, familiares permanecen día y noche vigilando los trabajos, preocupados por que sus seres queridos puedan terminar en fosas comunes o ser trasladados sin identificación.
El diario documentó casos como el de Breykel Rosas, quien recolectaba restos óseos que cree pertenecen a un niño de 11 años, mientras seguía buscando a una sobrina de cinco años. También relató la historia de Dayana Delgado, cuyo hijo de ocho años quedó sepultado cuando un edificio colapsó sobre una cancha de basquetbol.
Bomberos y rescatistas consultados por The New York Times reconocieron que las posibilidades de encontrar personas con vida son prácticamente nulas. Sin embargo, señalaron que evitan transmitir ese mensaje de manera directa para no destruir la esperanza de las familias.
Mientras continúan las réplicas y persiste el riesgo sanitario por los cuerpos bajo los escombros, cientos de personas permanecen junto a las zonas colapsadas esperando recuperar a sus familiares y darles sepultura.