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Dalí conquista Madrid: El Palacio de Gaviria resucita entre elefantes cósmicos y misticismo de "clase alta"

Tras años cerrado por la pandemia, el laberíntico palacete abre sus puertas de forma permanente para exhibir el lado más experimental (y menos conocido) del genio de Figueras.

Salvador Dalí, la extravagancia cósmica.
Salvador Dalí, la extravagancia cósmica.

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Madrid.- Salvador Dalí decía que "lo único de lo que el mundo no se cansará nunca es de la extravagancia". Y Madrid parece dispuesta a darle la razón. Tras permanecer sellado desde el estallido del COVID-19, el histórico Palacio de Gaviria vuelve a la vida convertido en el nuevo santuario madrileño del surrealismo con la exposición permanente Salvador Dalí infinito.

No es una galería común. Es un recorrido laberíntico por un palacete decimonónico —el tipo de lujo decadente que tanto excitaba al artista— que ahora alberga 14 esculturas de gran formato y dibujos que exploran desde la religión hasta el erotismo.

¿El Dalí que no conocíamos?

La muestra, curada por Ros Perales, se aleja de los lienzos más trillados para enfocarse en el Dalí escultor, específicamente en piezas concebidas a partir de 1973. Entre las joyas que ahora habitan el palacio destacan:

  • Elefante cósmico: Esa criatura de patas imposibles que desafía la gravedad.
  • Mujer desnuda subiendo la escalera: Puro voyerismo daliniano.
  • Alma del Quijote: El tributo del genio catalán al genio de la Mancha.

Según la curaduría, estas obras muestran a un Dalí maduro que combinaba la precisión técnica con una libertad onírica casi agresiva. Pero más allá del arte, la exposición es un recordatorio de la inmensa popularidad de un hombre que supo ser su propia mejor marca comercial.

Del misticismo católico al fetiche por Gala

Uno de los puntos más críticos y fascinantes de la exhibición es la sección dedicada a la reconversión espiritual de Dalí. En un giro que mezcla ciencia, fe e iconografía clásica, el artista exploró la redención católica con piezas como el Cristo de San Juan de la Cruz. No buscaba el sufrimiento, sino una "belleza divina" cargada de simbolismo personal.

Por supuesto, no hay Dalí sin Gala. Su musa y compañera aparece en dibujos y esculturas, reafirmando que el universo daliniano era, en esencia, un sistema solar que orbitaba alrededor de ella.

Dalí a través de la lente de Jacques Leonard

La exposición guarda un as bajo la manga: una serie de fotografías de Jacques Leonard, fotógrafo francés y amigo cercano del artista. La muestra incluye imágenes de un reportaje inédito que nos permite espiar la intimidad de un hombre que, incluso cuando no había cámaras de televisión enfrente, vivía sumergido en su propia performance.

Con esta apertura, Madrid salda una deuda pendiente: tener un espacio exclusivo para el pintor más popular de España fuera de los grandes circuitos institucionales como el Reina Sofía. El Palacio de Gaviria no solo recupera su brillo, sino que se convierte en el escenario perfecto para un artista que siempre prefirió la opulencia de un palacio al frío cubo blanco de un museo moderno.

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