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Washington.- Mientras delegados de Irán y Estados Unidos retomaban en Qatar las negociaciones para intentar frenar la guerra, fuerzas estadounidenses lanzaron nuevos ataques contra posiciones iraníes en la costa del Golfo Pérsico, aumentando otra vez la tensión en Medio Oriente.
El Comando Central de Estados Unidos confirmó que los bombardeos ocurrieron la noche del lunes en el sur de Irán y aseguró que fueron “ataques defensivos” para proteger tropas y buques militares estadounidenses. Los objetivos fueron sitios de lanzamiento de misiles y embarcaciones iraníes que, según Washington, intentaban colocar minas marítimas.
Uno de los puntos golpeados estuvo cerca de Bandar Abbas, un puerto estratégico iraní y una de las principales bases navales del país. La zona se encuentra cerca del Estrecho de Ormuz, paso clave por donde circula una parte importante del petróleo mundial.
Los ataques ocurrieron pocas horas después de que negociadores iraníes llegaran a Doha, Qatar, para discutir un posible acuerdo con Estados Unidos. El presidente Donald Trump declaró que solo aceptará un pacto “grande y significativo” y exigió que Irán entregue o destruya su uranio enriquecido frente a observadores internacionales.
Sin embargo, autoridades iraníes respondieron que todavía no existe un acuerdo cercano y que aún faltan temas importantes por resolver, entre ellos el futuro del programa nuclear iraní, los misiles del país y el control del Estrecho de Ormuz.
El conflicto también se mantiene abierto en Líbano. Israel anunció que intensificará sus operaciones contra Hezbollah, grupo respaldado por Irán, lo que complica todavía más las negociaciones.
Aunque el precio internacional del petróleo bajó este lunes, sigue alrededor de 30 por ciento más alto que antes del inicio de la guerra. Analistas y autoridades estadounidenses reconocen además que Irán todavía conserva gran parte de sus misiles y de su capacidad militar en la región.