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Apicultura en Yucatán: olvido y botín político | INFORME PENINSULAR

Entre promesas presidenciales incumplidas, precios de hambre y el acecho de "chapulines" políticos, la actividad milenaria de los mayas agoniza mientras las exportadoras se quedan con la miel y las ganancias.

Cosecha de miel.
Cosecha de miel.

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Por: Eduardo Serna


Opinión-. Desde la antigua cultura maya, la apicultura ha representado una actividad sagrada en la península de Yucatán. Los sabios mayas observaron la estrecha relación entre las abejas y el entorno natural, aprendiendo desde entonces a cuidar de ambos. Hoy, Yucatán es reconocido mundialmente por su miel, tanto la de abeja melipona (sin aguijón) como la producida por la Apis mellifera. Sin embargo, durante décadas, esta actividad agropecuaria ha sido relegada a un tratamiento de actividad secundaria.

Desconfianza institucional y falta de representación

Actualmente, los campesinos apicultores cuentan con pocas colonias; son escasos aquellos que, como en el pasado, mantienen cientos de colmenas distribuidas en varios apiarios en medio de la selva. Aquí surge uno de los problemas cuantitativos más graves: el censo de colmenas oficial dista mucho de la realidad. El motivo principal es la profunda desconfianza hacia las organizaciones ganaderas, que son las encargadas de los registros.

Una de las exigencias centrales del sector es la creación de una secretaría o subsecretaría específica para la meliponicultura y la apicultura. Las organizaciones ganaderas, al no ser especialistas, no muestran un interés real en el desarrollo de la actividad. Además, muchas operan con números rojos, como ocurre en la organización ganadera de Tizimín, donde su nuevo presidente, Mario López, denunció haber recibido una institución prácticamente quebrada.

El desplome de la producción y la brecha de mercado

Según cifras de la Secretaría de Agricultura y el SIAP (2024-2025), Yucatán mantiene el liderazgo nacional con 9,451 toneladas anuales, lo que representa el 16.5 % de la producción del país. Sin embargo, el panorama es alarmante comparado con la época dorada (2008-2012), cuando el estado alcanzaba niveles de entre 12,000 y 14,000 toneladas. Esto significa que hoy se produce casi un 30 % menos que en aquel periodo de esplendor.

La región peninsular concentra entre el 30 % y el 35 % de todas las colonias de Apis mellifera en México, con cerca de 16,000 apicultores, en su mayoría indígenas mayas. No obstante, la estructura productiva refleja abandono: el 87.5 % de los productores posee menos de 40 colmenas, cantidad insuficiente para generar ingresos dignos. Mientras los apicultores reciben precios raquíticos, las exportaciones yucatecas a Europa alcanzaron los 22.2 millones de dólares en 2024, evidenciando una brecha escandalosa entre el valor pagado al productor y el precio del mercado internacional.

Factores del abandono y el control del mercado

El rezago del sector obedece a múltiples factores: el aumento en el costo de insumos, la disminución de floración silvestre por el cambio climático, el uso excesivo de herbicidas y transgénicos que desaparece colonias, y el abandono generacional debido a las bajas expectativas económicas.

Apicultor en su campo de abejas.

A esto se suma que el mercado está controlado por la Asociación Mexicana de Exportadores de Miel de Abeja (AMEMAAC), que coordina los puntos de acopio y tasa el precio pagado al campesino. Aunque alegan basarse en el mercado internacional, la realidad es que la miel yucateca se vende a precios altos en el extranjero por su calidad. Este esquema monopoliza las ganancias en pocas manos privadas, dejando fuera de la ecuación a los productores locales.

Promesas gubernamentales y la Agenda Apícola 2025

En 2019, se prometió una planta de proceso en Temozón que nunca se concretó. Actualmente, bajo el proyecto del "Renacimiento Maya", el gobierno ha vuelto a prometer una planta en Valladolid para 2026 y un precio de protección de 70 pesos por kilo. Sin embargo, el gremio sigue en espera de que estas promesas se materialicen.

En febrero de 2025, un grupo de apicultores entregó al secretario de Desarrollo Rural de Yucatán, Edgardo Medina, el documento "Agenda Apícola 2025", que expone soluciones concretas. Aunque el funcionario prometió programas de insumos y centros de negocios, hasta la fecha no se han visto resultados. Como expresó un productor en dicha reunión: “No venimos a que nos regalen nada; estamos aquí para que haya un trato y precio justo”.

Un futuro en riesgo ante el panorama electoral

A medida que se acerca el año electoral 2027, han comenzado a aparecer personajes políticos del pasado que intentan capitalizar el descontento del sector apícola. Mientras tanto, los programas actuales siguen beneficiando a unos pocos o se utilizan para fines mediáticos, como los "tianguis" de productos donde los campesinos no logran siquiera cubrir sus costos de traslado.

Es imperativo reconocer que la abeja es el ser más valioso del planeta, pero no se puede entender sin su contexto natural: la selva maya. Dignificar la apicultura y proteger la simbiosis entre las abejas y la selva es vital. Ante un panorama sombrío, corregir el camino y valorar el trabajo de quienes mantienen viva esta tradición milenaria no es solo una cuestión económica, sino de supervivencia.


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