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Acapulco, Guerrero.— Este viernes 23 de octubre de 2026 se cumplen tres años del asesinato de 13 policías municipales de Coyuca de Benítez, entre ellos el secretario de Seguridad Pública, Alfredo Alonso López, y el director de la Policía Preventiva, Honorio Salinas Garay. El ataque ocurrió en la comunidad de El Papayo, sobre la carretera federal Acapulco-Zihuatanejo, en la región Costa Grande de Guerrero.
A tres años de los hechos, no se han dado a conocer públicamente resultados concluyentes que permitan establecer quiénes ordenaron y ejecutaron la agresión. Tampoco se ha informado de detenciones relacionadas con el caso, de acuerdo con los reportes publicados en el segundo aniversario de la masacre.
La emboscada en El Papayo
La agresión ocurrió alrededor de las 12:30 horas del lunes 23 de octubre de 2023. De acuerdo con los primeros reportes policiales, un grupo de hombres armados interceptó a los integrantes de la corporación municipal cuando se encontraban en las inmediaciones de El Papayo, a unos minutos de la cabecera municipal de Coyuca de Benítez.
Entre las víctimas se encontraban Alfredo Alonso López, titular de la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Civil municipal, y Honorio Salinas Garay, director de la Policía Preventiva. Junto con ellos murieron otros 11 agentes, incluida una mujer.
Los primeros informes señalaron que varios policías fueron asesinados en el lugar de la emboscada. Otros seis agentes habrían sido privados de la libertad durante la agresión y trasladados a un punto cercano, donde posteriormente fueron encontrados sin vida.
Las imágenes difundidas ese día mostraron cuerpos de policías en distintos puntos de la zona, algunos de ellos con las manos atadas a la espalda. Los reportes también señalaron que los agresores se llevaron patrullas de la corporación.
La Fiscalía General del Estado (FGE) confirmó posteriormente un saldo de 13 personas asesinadas y dos agentes lesionados. La institución informó que abrió una carpeta de investigación por homicidio calificado y otra por homicidio en grado de tentativa.
Las primeras líneas de investigación
El día de la masacre, el vicefiscal de Investigación de la FGE, Gabriel Alejandro Arturo Mendoza, informó que se revisaban otras carpetas de investigación relacionadas con hechos delictivos registrados recientemente en el municipio para determinar si existía alguna conexión con el ataque.
Las autoridades señalaron entonces que había dos líneas de investigación, aunque no detallaron públicamente sus alcances. El presidente municipal de Coyuca de Benítez, Ossiel Pacheco Salas, condenó los asesinatos y solicitó una investigación para esclarecer los hechos y llevar a los responsables ante la justicia.
En ese momento, también se informó que el alcalde no había reportado amenazas contra la corporación municipal. La investigación debía establecer las circunstancias de la emboscada, la identidad de los agresores y los posibles motivos del ataque.
La muerte de los dos principales mandos de seguridad dejó a la corporación municipal sin su secretario y sin el director de la Policía Preventiva. La agresión, además, evidenció que un grupo armado había podido atacar a una fuerza policial en movimiento y asesinar a 13 de sus integrantes en una sola acción.
Otis desplazó la atención hacia la emergencia en Acapulco
La masacre ocurrió un día antes de que el huracán Otis impactara las costas de Guerrero. Durante la madrugada del miércoles 25 de octubre de 2023, el ciclón tocó tierra cerca de Acapulco como huracán de categoría 5, con efectos destructivos en el puerto y otros municipios de la región.
La emergencia dejó daños generalizados en viviendas, hoteles, comercios, infraestructura eléctrica y de comunicaciones. La interrupción de servicios, las labores de búsqueda y rescate, el abastecimiento de víveres y la atención a miles de damnificados concentraron la actividad de las autoridades y la cobertura informativa durante los días y semanas siguientes.
Coyuca de Benítez, municipio vecino de Acapulco, también resultó afectado por el paso del ciclón. En ese contexto, la masacre de El Papayo dejó de ocupar el primer plano de la información pública mientras la atención se concentraba en las consecuencias humanas y materiales de Otis.
Al cumplirse dos años del ataque, en octubre de 2025, la falta de detenciones y de información pública sobre el avance de las investigaciones ya había sido señalada en publicaciones periodísticas que documentaron el caso. La tragedia del huracán contribuyó a desplazar la cobertura de la masacre en los días posteriores, aunque no constituye por sí misma una explicación sobre el estado de la investigación ministerial.
Tres años sin responsables identificados públicamente
A tres años del multihomicidio, las víctimas siguen siendo los 13 integrantes de la Policía Municipal que murieron en El Papayo. Entre ellos estaban los dos funcionarios responsables de dirigir la seguridad pública en Coyuca de Benítez.
La información difundida desde el inicio del caso documentó la apertura de carpetas de investigación y la existencia de líneas de indagación. Sin embargo, los reportes publicados al segundo aniversario no registraban detenciones por estos asesinatos ni el esclarecimiento público de la autoría material e intelectual.
El caso permanece sin una resolución judicial conocida públicamente que establezca responsabilidades por la muerte de los 13 policías. Las autoridades no han presentado públicamente resultados concluyentes que permitan conocer quiénes participaron en el ataque, cómo se organizó la emboscada y cuáles fueron sus motivos.