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Ciudad de México.— El aumento salarial global de 8% anunciado por el director general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Zoé Robledo, no logró frenar la inconformidad de un sector de trabajadores, que rechazó la propuesta y anunció nuevas movilizaciones nacionales para exigir mejores condiciones laborales y cambios en la dirigencia sindical.
El movimiento disidente considera insuficiente el incremento, aprobado por el Consejo Técnico del Instituto y respaldado por el Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS), encabezado por Rafael Olivos. Entre sus principales demandas están un aumento directo de 10% al salario tabular y la salida del dirigente sindical.
Rafael Soto, vocero del Comité de Movilización Nacional de Trabajadores del IMSS, sostuvo que las protestas continuarán porque, a juicio de los inconformes, la propuesta no responde a las exigencias de la base trabajadora. También señaló que mantendrán las acciones de presión y las ocupaciones de edificios que forman parte del movimiento.
El 8% no equivale a un aumento directo al sueldo
La propuesta anunciada por Robledo se distribuye en dos conceptos: 4% al salario tabular y otro 4% a la ayuda para el pago de renta de casa habitación. El esquema sustituyó una oferta previa de incremento global de 6.8%, que ya había sido rechazada por trabajadores inconformes.
La diferencia entre el aumento global y el incremento directo al sueldo es uno de los puntos centrales de la disputa. Mientras la dirección del IMSS presenta el 8% como una mejora salarial y de prestaciones, los disidentes insisten en que necesitan un aumento de 10% aplicado directamente al salario tabular.
Los trabajadores también han cuestionado la negociación entre las autoridades del Instituto y la dirigencia del SNTSS, al considerar que sus demandas no fueron atendidas de manera suficiente.
Exigen cambios sindicales y mejoras en hospitales
Además del aumento salarial, el pliego de demandas incluye la convocatoria a un Congreso Nacional Extraordinario, la eliminación del sistema de Afores en materia de retiro, mayor presupuesto para salud y más personal, medicamentos, materiales y equipo médico.
Los manifestantes también exigen que cesen las prácticas que consideran represivas y las restricciones a la expresión dentro de la organización sindical.
La inconformidad ocurre mientras la dirigencia nacional del sindicato y las autoridades del IMSS dan por concluida la revisión salarial con el nuevo ofrecimiento, sin que ello haya significado el cierre del conflicto con el sector disidente.
IMSS defiende la viabilidad de la propuesta
Robledo afirmó que el incremento es financieramente viable y aseguró que la atención médica no se verá afectada. También anunció la basificación de 10 mil 939 trabajadores de distintas áreas, entre ellas enfermería, medicina, camillería, limpieza, laboratorio y radiología.
Entre las medidas adicionales mencionó la dotación de equipo básico para los servicios médicos y un plan de mantenimiento para instalaciones hospitalarias, incluidos baños, sistemas de aire acondicionado y tomas de oxígeno y gases medicinales.
Sin embargo, estos anuncios no han sido suficientes para desactivar las protestas, que reflejan una disputa no solo por el monto del incremento salarial, sino también por la representación sindical y las condiciones en que opera el sistema de salud.
Fechas de las movilizaciones
El movimiento anunció una movilización nacional para el jueves 22 de octubre, de acuerdo con el reporte de Infobae, mientras que otras coberturas informaron de una nueva jornada nacional para el 30 de octubre. Las fechas corresponden a convocatorias distintas y deberán seguirse por separado.
Los trabajadores mantienen su postura de continuar con las protestas hasta obtener una respuesta a sus demandas, mientras que la propuesta oficial busca presentar el aumento y las medidas complementarias como una mejora para el personal del Instituto.