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Terremotos en Venezuela: van más de 1,700 muertos y la ONU estima hasta 50,000 desaparecidos

Las autoridades cierran la ventana crítica de 72 horas para hallar supervivientes en La Guaira y Tucacas, mientras una fuerte réplica de magnitud 4.6 vuelve a sacudir Caracas.

El balance de los terremotos en Venezuela.
El balance de los terremotos en Venezuela.

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Caracas.- El panorama en Venezuela tras los dos devastadores terremotos del pasado 24 de junio es crítico. Este lunes, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, ofreció el balance oficial diario en el que confirmó el fallecimiento de al menos 1,719 personas y más de 5,034 heridos a causa de los sismos de magnitud 7.2 y 7.5 que sacudieron el norte del país.

Paralelamente, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha emitido una estimación alarmante que sitúa la cifra de personas desaparecidas en hasta 50,000.

La situación de emergencia se mantiene bajo una constante tensión debido a la actividad sísmica secundaria. Cinco días después del doble terremoto principal, una réplica de magnitud 4.6 con epicentro registrado este lunes volvió a sacudir con fuerza la capital, Caracas, y el vecino estado costero de La Guaira.

Si bien el Gobierno venezolano aseguró a través de sus canales oficiales que el nuevo movimiento telúrico no causó daños estructurales adicionales ni nuevas víctimas, el temor se ha generalizado entre la población de las zonas afectadas.

A las dificultades logísticas se suma el factor del tiempo. Los equipos de rescate y los especialistas internacionales han confirmado que la ventana crítica de las 72 horas para localizar a personas con vida bajo las estructuras colapsadas se ha cerrado de manera definitiva. A partir de este momento, las labores en los puntos de desastre entran en una fase de transición enfocada principalmente en la localización y recuperación de cadáveres.

Escenario de devastación en la costa norte

El impacto de los sismos ha sido particularmente severo en el estado La Guaira, ubicado a unos 40 kilómetros de Caracas, y en localidades costeras como Tucacas, situadas a 200 kilómetros al este de la capital. En estas regiones, franjas enteras de infraestructura habitacional y comercial colapsaron por completo, transformándose en montañas de escombros que complican el avance de la maquinaria pesada.

A pesar de las previsiones técnicas y del agotamiento de los plazos de supervivencia, cientos de voluntarios civiles y brigadistas locales se resisten a detener la búsqueda manual entre los restos de los edificios.

  • Esfuerzos sobre el terreno: En Tucacas, operarios agrícolas y habitantes locales continúan excavando de forma precaria en un intento por agotar las posibilidades de rescatar a familiares o vecinos atrapados en los niveles inferiores de las estructuras.
  • Impacto psicológico: Los testimonios de los rescatistas voluntarios reflejan la complejidad de las operaciones subterráneas, donde el avance a través de túneles improvisados entre el hormigón ha terminado de forma recurrente con el hallazgo de personas sin signos vitales.

El despliegue de la ayuda humanitaria internacional y la evaluación de los daños materiales a gran escala avanzan de manera paulatina en un territorio nacional incomunicado en varios de sus puntos clave.

El Gobierno venezolano mantiene el estado de alerta general ante la previsión de que el número oficial de víctimas fatales continúe incrementándose de manera considerable conforme las cuadrillas de remoción logren acceder a los núcleos de los inmuebles colapsados en los sectores con mayor densidad demográfica.

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