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Ciudad de México.- El gobierno federal arrancó un nuevo plan para ampliar y reparar la red de gasoductos del país con una inversión superior a los 140 mil millones de pesos. La mayor parte del dinero será destinada a infraestructura que alimentará las nuevas plantas eléctricas de la CFE durante el sexenio de Claudia Sheinbaum.
La Secretaría de Energía confirmó que el proyecto contempla mantenimiento, rehabilitación y expansión de ductos operados por Cenagas y la Comisión Federal de Electricidad. La apuesta del gobierno es clara, sostener el crecimiento eléctrico con gas natural, aunque México todavía depende de Estados Unidos para abastecerse.
Dependencia que no baja
Actualmente, siete de cada diez unidades de gas natural que consume el país llegan desde territorio estadounidense. El combustible se ha convertido en la pieza central para mover industrias y generar electricidad, especialmente porque más del 60% de la energía eléctrica nacional opera con este insumo.
La secretaria de Energía, Luz Elena González, explicó que parte de la red ya existente presenta desgaste importante, debido a que muchos ductos fueron heredados desde Pemex a Cenagas.
Por eso, el gobierno contempla más de 39 mil millones de pesos solo para mantenimiento y modernización.
México tiene poco más de 21 mil kilómetros de gasoductos, pero el crecimiento de la demanda eléctrica está obligando a reforzar la infraestructura. La administración federal planea poner en marcha 13 nuevas centrales eléctricas impulsadas con gas natural.
Fracking vuelve al debate
El aumento del consumo también abrió otra discusión incómoda, el posible regreso del fracking como opción para elevar la producción nacional de gas. Aunque el gobierno insiste en fortalecer la soberanía energética, especialistas advierten que la dependencia hacia Estados Unidos sigue creciendo mientras la producción mexicana permanece rezagada.
Datos de la EIA indican que México ya es el principal comprador de gas natural estadounidense, incluso por encima de países como Canadá y Francia. Tan solo el año pasado, las importaciones superaron los 6 mil 500 millones de pies cúbicos diarios.
El plan energético de Sheinbaum busca evitar apagones y cubrir la demanda futura, pero al mismo tiempo deja sobre la mesa una realidad, el sistema eléctrico mexicano sigue funcionando con combustible importado.