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Ciudad de México- La política energética del País dio un vuelco definitivo. El Gobierno federal puso en marcha una reconfiguración total del Sistema Eléctrico Nacional que busca sepultar la apertura de mercado diseñada el sexenio antepasado y devolverle a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) el control monopólico del despacho.
Al anunciar una inversión de 739 mil millones de pesos para el cierre de la década, la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo dejó en claro que la meta no es solo generar más, sino cambiar las reglas del juego: el sector público inyectará el 61 por ciento de la luz en el País, relegando a las empresas particulares a un rol minoritario.
Para esquivar los amparos y litigios comerciales que frenaron los intentos de cambio del sexenio previo, la nueva estrategia del Ejecutivo se apoya en un despliegue masivo de infraestructura estatal. La CFE asumirá el 79 por ciento de toda la nueva capacidad instalada bajo un esquema de propiedad pública absoluta, cerrando el paso a nuevas concesiones privadas tradicionales.
El desafío técnico: apagar el gas y encender el sol
El corazón de esta transición descansa en una meta ambiciosa: elevar la participación de energías limpias del 24 al 38 por ciento en apenas cinco años.
La Secretaría de Energía (Sener), encabezada por Luz Elena González Escobar, detalló que el plan acelerará un incremento del 140 por ciento en capacidad solar fotovoltaica y un 70 por ciento en eólica, una apuesta con la que el Gobierno federal pretende reducir la pesada dependencia del gas natural importado, el cual actualmente sostiene casi el 80 por ciento de la generación fósil en el País.
Para resolver la intermitencia inherente a las fuentes renovables —uno de los puntos más criticados por los analistas del sector—, la CFE operará proyectos piloto de almacenamiento de vanguardia.
Destacan la megalópolis solar Rafael Galván en Puerto Peñasco, Sonora, concebida como la planta fotovoltaica más grande de América con mil MW de capacidad, y el Proyecto Oasis en el sistema aislado de Mulegé, Baja California Sur, que integrará baterías e hidrógeno verde para asegurar el suministro continuo durante las horas nocturnas.