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Ciudad de México.- La propuesta de la ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Lenia Batres, de meterle mano fiscal a las herencias y legados en México chocó de frente con la postura de Palacio Nacional.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ratificó que su gobierno no contempla la creación de nuevos impuestos y se pronunció abiertamente en contra de la iniciativa de la juzgadora.
“En nuestro caso, no creemos que deban gravarse las herencias, que se gravan en prácticamente todos los países, por cierto; no es algo extraño, pero no sería un planteamiento que haríamos”, precisó de manera contundente.
La mandataria federal fue más allá al rechazar también la intención de cobrarle impuestos a los beneficiarios de las cuentas de retiro (Afores) de los trabajadores que pierden la vida, un criterio que Batres defendió recientemente en el Pleno del máximo tribunal.
“No, no estoy de acuerdo con eso”, subrayó Sheinbaum, cortando de tajo cualquier posibilidad de que el Congreso de la Unión abra un debate legislativo sobre el tema en el corto plazo: “Yo no abriría ese debate. Es opinión de la ministra y tiene todo el derecho de tenerla”, sostuvo.
El argumento de Batres: "reproduce desigualdades"
La controversia revivió luego de que la ministra Batres respaldara un proyecto en la Corte que pretendía establecer como criterio obligatorio que los recursos entregados a los familiares de un trabajador difunto fueran considerados como un ingreso sujeto al pago del Impuesto Sobre la Renta (ISR). Fiel a su estilo, la ministra defendió su postura a través de un video en su canal de YouTube, argumentando una necesidad de justicia social.
“Una persona recibe un recurso que no provino de su esfuerzo, que gana y que, en estricto sentido, reproduce desigualdades sociales. Entonces, yo creo que debe gravarse”, lanzó Batres en la sesión, añadiendo en sus redes que "el único método que tiene nuestro mundo para la redistribución de la riqueza es el pago de impuestos".
A pesar de la narrativa de la ministra enfocada en la equidad económica, la presidenta Sheinbaum ha preferido mantener la estabilidad y la promesa de no aumentar la carga fiscal de los mexicanos, dejando sola a Batres con su polémica propuesta.