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Hidalgo.- Lo que la noche del pasado 31 de mayo se reportó como la preocupante privación ilegal de la libertad de Nancy Nápoles Pacheco, presidenta municipal de Tenancingo, dio un giro de 180 grados que raya en lo absurdo.
Tras una investigación a fondo, la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) concluyó que el "levantón" afuera de su domicilio fue en realidad un montaje cinematográfico orquestado por la propia alcaldesa, su esposo José Roberto “N” y su cuñado Cristian “N” —estos dos últimos actualmente prófugos de la justicia—.
El objetivo del autosecuestro era macabro pero simple: exigir un rescate de 40 millones de pesos al erario público para reponer y tapar un presunto desfalco por esa misma cantidad dentro del Ayuntamiento de Tenancingo. Sin embargo, durante la ejecución del plan, las cosas se salieron de control, la alcaldesa se arrepintió a mitad del camino y decidió abortar la misión, regresando a salvo a su hogar.
Doce horas a puerta cerrada y un beneficio judicial de riza
En una maratónica audiencia inicial de casi 12 horas —realizada bajo un sospechoso acuerdo de total privacidad y a puerta cerrada para evitar a la prensa—, un juez de control del Poder Judicial mexiquense determinó vincular a proceso penal a Nápoles Pacheco por el delito de secuestro simulado. Lo increíble vino después: inmediatamente después de procesarla, el juez avaló suspender condicionalmente el proceso por un periodo de seis meses.
Las condiciones fijadas para la alcaldesa parecen un chiste frente a la gravedad del delito imputado: residir en su domicilio actual, hacer servicio social y presentarse a firmar de manera trimestral. Como ninguna de estas restricciones le impide ejercer sus funciones públicas, Nancy Nápoles seguirá al frente del gobierno municipal de Tenancingo.
El "Plan B" de la alcaldesa: Culpar a la mafia del poder local
Por su parte, la edil rechaza tajantemente la versión de la Fiscalía y mantiene su narrativa de que sí fue secuestrada y que logró escapar de sus captores en un descuido. Nápoles Pacheco asegura que no falta un solo peso en la tesorería municipal y argumenta que todo este caso es un burdo complot político diseñado desde la Secretaría General de Gobierno del Estado de México por un subalterno que busca descarrilar su carrera, impedir su reelección y quedarse con su silla en el Ayuntamiento. Con la alcaldesa procesada pero despachando, Tenancingo entra en una de sus crisis políticas más bizarras.